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Medio Ambiente

FLADES y Swisscontact trabajan en 4 metodologías para restaurar los bosques arrasados por los incendios forestales

Los incendios forestales en 2024 convirtieron más de 10 millones de hectáreas de bosque en cenizas. Esta cifra refleja la peor tragedia ambiental que vivió Bolivia y la pérdida más grande de área boscosa y especies. La mayor parte del daño ambiental se concentra en los departamentos de Santa Cruz y Beni, que representan el 97% del área quemada en todo el país. En ese sentido es de suma urgencia implementar proyectos y estrategias de restauración de los bosques. Conscientes de esta tragedia ambiental, la Fundación Latinoamericana para el Desarrollo (FLADES) y Swisscontact vienen desarrollando un estudio de 4 metodologías de restauración del ecosistema. Las dos primeras relacionadas a la regeneración natural y la regeneración natural asistida. La 3ra y 4ta metodología están relacionadas a la siembra de plantines y el bombardeo de semillas con drones. Los proyectos que se vienen implementando son pilotos y servirán para que en base a los resultados se puedan implementar como políticas de Estado destinadas a la restauración de estas áreas afectadas. ÁNGEL LOZANO PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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Suman los pedidos al Gobierno para institucionalizar todas las entidades relacionadas a la preservación de la naturaleza

En los últimos años dos exministros de Medio Ambiente y dos exdirectores del SERNAP fueron destituidos de sus cargos, acusados por hechos de corrupción. Según la senadora Cecilia Requena, estas irregularidades se originan porque estas instituciones se manejan como botines políticos. Esta forma de elegir a las autoridades, según Alex Villca, vocero de la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Originarios Campesinos y Áreas Protegidas (CONTIOCAP), originó una pérdida de sentido en la defensa y preservación del medio ambiente. En ese sentido y buscando como primer objetivo la defensa y preservación del medio ambiente, asambleístas, plataformas ambientales, comunidades indígenas y la población en general exigen a las autoridades de Gobierno la institucionalización de todas las entidades relacionadas al manejo y la preservación de la naturaleza. ÁNGEL LOZANO PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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Cochabamba destina 10 mil plantines para reforestar las microcuencas

En el marco de la campaña “Un árbol, un cochala”, este domingo se realizará una jornada de forestación y reforestación, con 10 mil plantines, en la microcuenca Khora y Chutakawa en el municipio de Tiquipaya. La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de la Gobernación, Dora Claros, señaló que las zonas a reforestar se encuentran ubicadas en las comunidades de Montecillo y Molinos. La actividad se desarrollará como parte de la línea estratégica del manejo integral de cuencas que promueve la restauración y protección de áreas degradadas y afectadas por los incendios, con acciones de forestación y reforestación. “A través de la forestación y reforestación con enfoque de cuenca es que se realiza una actividad, una más de las tantas que estamos realizando a diario. Para evitar la erosión de suelos debemos incrementar la masa boscosa para evitar futuros deslizamientos”. La actividad es coordinada con el municipio de Tiquipaya, Parque Nacional tunari – Sernap, 80 efectivos militares, Asociación Civil Armonía, Water for People, Sindicato Agrario Montecillo Bajo y Sindicato Agrario Molinos. Las especies destinadas son forestales, nativas y frutales como alisos, jacarandas, chillijchis, jarkas, molles, acacias, álamos blancos, floribundas, además de tumbos.

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La población de Irupana se encuentra preocupada por el incremento de actividad minera, que pone en riesgo las fuentes de agua

La población de Irupana se encuentra muy preocupada debido al incremento de cooperativas mineras dedicadas a la explotación aurífera. Esta actividad minera amenaza con contaminar las fuentes de agua en esa región. Según el presidente de las Juntas Vecinales de Irupana, actualmente operan unas 10 cooperativas auríferas que estarían poniendo el riesgo el suministro de agua para más de 25 mil personas. Ante esa emergencia los vecinos organizan una asamblea general para este viernes, donde se analizarán las medidas que asumirán en torno a esta problemática. ÁNGEL LOZANO PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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Tucabaca: paraíso amenazado por incendios, minería, asentamientos y sequías extremas

Entre finales de agosto y principios de septiembre de 2024, una serie de explosiones pusieron en vilo a un grupo de bomberos voluntarios que combatían incendios forestales en Roboré, al este de Santa Cruz. Aunque hasta el momento no se abrió una investigación oficial para saber qué causó los estruendos, lo sucedido fue corroborado por varias fuentes durante la elaboración de este reportaje. “Fueron más de 60 detonaciones”, dice Juanito Cuéllar, comandante de cuadrillas de bomberos comunitarios y responsable de Gestión de Riesgo de la Central Indígena Chiquitana Amanecer Roboré (Cichar), con la certeza de haber sido testigo directo de los hechos. La primera explosión ocurrió en la serranía de San Lorenzo Viejo y se sintió hasta Naranjo, a varios kilómetros de distancia. Ambas comunidades indígenas chiquitanas se encuentran en el límite externo o área de amortiguamiento de la Reserva Municipal de Vida Silvestre (RVS) y Unidad de Conservación de Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca. Esta área protegida, con una extensión de 262.305 hectáreas, está ubicada en Roboré y forma parte del Valle de Tucabaca, un territorio de 600.000 hectáreas que se extiende hasta los municipios de Roboré, San José de Chiquitos y El Carmen Rivero Tórrez. “(La explosión) fue fortísimo. Yo estaba en una laja, de más o menos 40 metros a la redonda, y la piedra se movió”, describe Cuéllar, de hablar pausado y mirada firme. Lo sucedido pudo haber quedado como un incidente aislado en medio de la emergencia por el fuego en Bolivia, de no ser por la susceptibilidad de comunidades chiquitanas. En julio pasado, dichas comunidades rechazaron la incursión de la minera Walfremar SRL justo en la misma zona donde se oyó el estruendo. La empresa pretendía realizar actividades de prospección y exploración en 84 cuadrículas, que abarcan las comunidades de Aguas Calientes, Yororobá y Quitunuquiña; la primera, situada en la zona de amortiguamiento del área protegida, y las otras dos casi en el límite de la misma. Según denuncia de la diputada María René Álvarez (Creemos), la actividad contaba con el aval de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) como se lee en un documento oficial, aunque la entidad gubernamental negó tal situación ante la protesta ciudadana. El otro elemento que aún genera molestia entre autoridades indígenas y el comité de gestión del área protegida es la falta de una respuesta oficial. Quince días después de la primera explosión, ocurrieron otras en el mismo lugar. “Esperamos hasta el último momento la información de oenegés y el Gobierno Municipal, pero no tuvimos ninguna respuesta”, lamenta Nardy Velasco, cacique de la Cichar. La Región también solicitó una entrevista con el responsable de Medio Ambiente del municipio, quien no respondió a mensajes ni llamadas. “Después de la primera explosión, hubo una lluvia, que supuestamente había controlado el fuego. Pero a los 15 días vimos un foco de calor, en la serranía de San Lorenzo Viejo, que baja al Valle”, relata Cuéllar. Los bomberos organizaron un ascenso a la serranía para controlar lo que finalmente se evidenció como un incendio forestal. Partieron a las 8.00 y llegaron al sitio a las 21.00, debido a la topografía complicada, que describieron como un “laberinto encajonado”. Durante el trayecto encontraron piedra picada. “Sabemos que eran mineros, encontramos la pica. Creemos que estaban trabajando hace un mes”, señala Cuéllar. Esa noche, a cien metros de las llamas, los bomberos se dividieron en dos grupo. De pronto, se escucharon nuevas explosiones. Inicialmente se pensó que eran piedras cayendo. La gente entró en pánico. Con un escenario hostil de la noche y muros de piedra, los bomberos intentaron escapar sin rumbo. Ante la situación, la orden fue empezar a bajar en grupos de tres, apegándose a las rocas más grandes para cubrirse. Las explosiones continuaron. “Cuando yo quise salir con tres, reventó como una granada en nuestro delante. No nos alcanzó, porque Dios no quiso. Ya abajo, hasta eso de las 5.30 de la mañana, se escucharonmás de 60 detonaciones. Se dio parte al COEM (Comité de Operaciones de Emergencia Municipal)”. Nuevamente, como ocurrió tras la primera explosión, dijeron que irían con expertos en explosivos y la Policía. Hasta el cierre de este reportaje, 13 de enero, tal inspección no se dio. EL ACECHO CONSTANTE La minería, los incendios forestales y los asentamientos tanto de propietarios privados como de comunidades campesinas interculturales se han convertido en las amenazas cada vez más frecuentes, tanto en el Valle como en el área protegida de Tucabaca. Sin embargo, desde su creación —primero como Reserva Municipal de Vida Silvestre (RVS), en 2000, y luego como Unidad de Conservación de Patrimonio Natural (UCPN), en 2011—la comunidad siempre ha luchado constantemente en defensa de sus recursos naturales. “Los mineros están todavía rondando. Los comunarios se dan cuenta y están haciendo que estos extraños respondan por qué están entrando. Lo mismo con los asentamientos”, lamenta la cacique Velasco, quien representa a las 16 comunidades indígenas de Roboré. En el área de amortiguamiento, señala que los menonitas están presentes en la zona de Naranjos, mientras que en Aguas Calientes se encuentran propietarios privados y fábricas de carbón, que están deforestando las orillas del río Aguas Calientes. Además, se suma una disputa territorial con el municipio vecino de El Carmen Rivero Tórrez, que afecta a la zona de Aguas Negras. Si ese territorio se pierde —advierte Rubén Darío Arias, presidente del Comité de Gestión de la UCPN— “la reserva de vida silvestre perdería todo sentido”, ya que en esa zona se encuentran árboles valiosos como el morado, muy codiciados por los traficantes de madera. Aunque muchas de estas amenazas se dan fuera del área núcleo o zona de protección estricta, la afectación se da por la interconexión ecológica. Además, los embates no saben de límites. “El 16 de enero (del año pasado) tuvimos unos predios a los que quisieron entrarse en el área protegida. A través del patrullaje rutinario se identificó a personas ajenas que buscaban consolidar cuatro predios privados”, dice Ruddy Vargas Segovia, director de la UCPN Tucabaca desde noviembre de 2021.

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Sala Constitucional deja sin efecto despido de Uzquiano y ordena su reincorporación como jefe de protección

La Sala Constitucional Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz falló a favor del guardaparques Marco Uzquiano, ordenando su reincorporación inmediata como jefe de Protección de la Reserva de la Biosfera Estación Biológica del Beni. El fallo fue calificado por Uzquiano como un “triunfo importante”. El recurso legal, que fue presentado por la Defensoría del Pueblo, fue considerado en una audiencia en la que se alegó que el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) incurrió en vulneraciones al despedir a Uzquiano, quien había desempeñado funciones en dicha área de manera destacada. La Sala Constitucional consideró que el despido no cumplió con los procedimientos legales y los derechos laborales del trabajador, ordenando su reincorporación a su cargo. Uzquiano expresó su satisfacción con la resolución y agradeció a la Defensoría del Pueblo por su apoyo en la defensa de sus derechos. El fallo representa un precedente en la lucha por la protección de los derechos de los trabajadores en áreas protegidas. ROLY FLORES PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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Denuncias por contaminación en Viacha movilizan compromisos interinstitucionales

Tras la reciente protesta liderada por la asambleísta departamental Samanta Coronado, los representantes del Organismo de Gestión Microcuenca (OGC) Pallina y pobladores de Viacha por la inacción de autoridades frente a la contaminación de 23 lixiviadoras mineras, la Defensoría del Pueblo articuló una reunión interinstitucional en la que se acordó trabajar en una propuesta integral para enfrentar los graves daños ambientales. En el encuentro participaron representantes de la OGC microcuenca Pallina, la Unidad de Gestión de la Cuenca Katari dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Agua y Coronado. “Hemos sido convocados por la Defensoría del Pueblo a raíz de las denuncias que hemos estado realizando durante esta semana sobre la contaminación que vive el municipio de Viacha en las comunidades de Seke Jahuira y aledañas. Tenemos ya el compromiso de la Defensoría del Pueblo para que podamos reunirnos a fin de mes o la primera semana de febrero y podamos ya presentar una propuesta con todos los informes y evaluaciones que está presentando el Gobierno Departamental de la Paz, el Ministerio de Medio Ambiente, la empresa de aguas de Viacha, el municipio de Viacha y otros actores que han estado involucrados”, señaló Coronado. La asambleísta informó que, en la reunión, se expuso la crítica situación ambiental provocada por el tratamiento de residuos mineros (diques de cola) y la presencia de metales pesados en los recursos hídricos y resaltó que, aunque la denuncia por derrame de cianuro se hizo pública en agosto de 2024, los afectados peregrinan denunciando contaminación minera aproximadamente desde hace dos años, ante diferentes instancias gubernamentales. Asimismo, Coronado subrayó que pese a que existe un informe que señala que 15 de las 23 lixiviadoras mineras opera sin licencia ambiental, ninguna instancia procede a clausurarlas o por lo menos paralizar sus actividades. “Lastimosamente desde agosto del año pasado no se ha tomado ninguna acción con relación a esta denuncia. Entendemos que ha habido varias mesas técnicas donde se ha pedido información a las diferentes instituciones que han participado, pero que al momento no se han paralizado las actividades en estas empresas mineras y tampoco se ha trabajado en una propuesta inmediata”, manifestó. El pasado 6 de enero los comunarios de la microcuenca Pallina alertaron que la contaminación minera podría afectar incluso al lago Titicaca y presentaron varias fotografías en la que muestran que el ganado presenta malformaciones. También exigieron que se garantice que las muestras de agua para su estudio sean tomadas de la región afectada.

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Cuando defender la naturaleza es un delito: 6 claves para entender el caso de Marcos Uzquiano

Su caso revela la compleja situación en la que se ponen los defensores del medio ambiente, frente a los diversos intereses económicos y el rol del Estado. A continuación, desarrollamos seis claves para entender el caso y lo que significa para quienes defienden el medio ambiente. EL DEFENSOR CONVERTIDO EN ACUSADO Marcos Uzquiano tiene más de 20 años como guardaparque. Fue merecedor del premio de la Federación Internacional de Guardaparques (FIG) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Un reconocimiento como «embajador de derechos humanos», otorgado por la Defensoría del Pueblo, avala su compromiso con la protección ambiental. A mediados de diciembre, apenas dos semanas antes de su despido, recibió una evaluación de desempeño con calificación perfecta (100%). Sin embargo, de un día para otro, este defensor ambiental se encontró no solo sin trabajo, sino enfrentando a un proceso administrativo (Resolución Sumariante N° 001/2025). La acusación principal: un supuesto conflicto de intereses por presidir la Asociación Boliviana de Guardaparques (Abolac), una organización dedicada precisamente a fortalecer la protección ambiental, mientras ejercía el cargo de Jefe de Protección de la Estación Biológica del Beni, actividad que en criterio de la entidad gubernamental no era compatible con su cargo de funcionario público. EL PRECIO DE ALZAR LA VOZ Las razones detrás del proceso administrativo contra Uzquiano revelan un patrón preocupante: se le acusa por hacer precisamente su trabajo. Entre las supuestas 14 actuaciones irregulares que arguyó la dirección del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) están sus publicaciones en Facebook denunciando la muerte de un jaguar en instalaciones de una empresa china, sus alertas sobre incendios forestales y sus gestiones para conseguir seguros para los guardaparques, entre otros, que según la institución se habrían hecho como representante de Abolac, sin autorización del SERNAP y utilizando la indumentaria institucional. El golpe final llegó días después de que denunciara ante la Fiscalía de Santa Cruz una red de cacería ilegal de jaguares que operaba en territorio boliviano, ofreciendo «tours de caza» en un parque nacional a través de internet. OTRAS REMOCIONES Y ANTECEDENTES La destitución de Uzquiano no es un caso aislado, sino parte de lo que parece ser una purga sistemática en la gestión de áreas protegidas. Simultáneamente, fueron removidos Guido García Carballo del Parque Nacional Kaa Iya del Gran Chaco, Aníbal Alfaro de la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, y ​​Gonzalo Gutiérrez del Parque Nacional Sajama. A todos se les entregó memorándums en los que se les agradece por los servicios prestados y no se justifica la razón del despido. Tampoco se informó sobre procesos sumarios, como en el caso de Uzquiano, quien ya, en 2021, se enfrentó a presiones del sector minero, cuando fue removido del cargo de Jefe de Protección del Área Protegida Madidi, luego de denunciar el incremento de actividad minera en esa área protegida. VIOLACIÓN DEL ACUERDO DE ESCAZÚ El caso de Uzquiano trasciende las fronteras nacionales, pues contradice acuerdos internacionales firmados por Bolivia. El Acuerdo de Escazú, ratificado por el Estado boliviano en 2019, que en su Artículo 9 establece claramente la obligación de garantizar “un entorno seguro y propicio en el que las personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales puedan actuar sin amenazas, restricciones e inseguridad”. El despido de Uzquiano, especialmente bajo estas circunstancias, puede considerarse una forma de amedrentamiento que viola estos compromisos internacionales. La intervención de la Defensoría del Pueblo, presentando una acción de amparo, pone en evidencia la gravedad de estas violaciones. UN MENSAJE INTIMIDATORIO Como el propio Uzquiano señala, su caso va más allá de lo personal: «No es Marcos, sino el mensaje en contra de los defensores medioambientales». Su destitución envía una señal clara a otros guardaparques y defensores ambientales: denunciar irregularidades y defender activamente el medio ambiente puede tener consecuencias laborales y personales severas. Este caso ejemplifica el creciente conflicto entre la protección ambiental y diversos intereses económicos en Bolivia, particularmente el sector minero, y plantea serias preguntas sobre la verdadera voluntad del Estado de proteger sus áreas naturales. Esta situación también revela una preocupante realidad: en Bolivia, los defensores ambientales enfrentan una creciente vulnerabilidad, incluso cuando ocupan cargos oficiales destinados precisamente a la protección del medio ambiente. La situación plantea un urgente debate sobre el rol del Estado en la protección de quienes dedican su vida a defender los espacios naturales. El SERNAP, UNA INSTITUCIÓN EN CRISIS El Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), creado en 1997 bajo una visión técnica y especializada, atraviesa hoy una profunda crisis institucional que amenaza la protección de 17 millones de hectáreas de áreas naturales en Bolivia. Esta organización —que resguarda el 24% de los bosques del país y alberga a 200.000 habitantes en zonas que coinciden con 14 Territorios Indígenas Originarios Campesinos— enfrenta un deterioro progresivo en su capacidad operativa y técnica. La crisis se evidencia en múltiples aspectos: su presupuesto se ha reducido de 59,9 millones de bolivianos en 2021 a 45,8 millones en 2023, muy por debajo de los 100 millones considerados como mínimo necesarios para una operación adecuada. La situación laboral es igualmente preocupante: de 467 empleados, solo 162 tienen puesto permanente, cuando se requieren al menos 700 funcionarios con ítem para una gestión efectiva. Los guardaparques, pieza fundamental del sistema, trabajan en condiciones precarias. La degradación institucional del SERNAP también se refleja claramente en el perfil de sus directores ejecutivos. Lo que comenzó como una institución técnica se ha transformado gradualmente en un espacio sujeto a designaciones políticas, debilitando su capacidad de gestión y respuesta ante amenazas crecientes como la minería a cielo abierto y los incendios forestales. Esto se evidencia en el reemplazo progresivo de profesionales especializados por funcionarios con perfil político: desde dirigentes sindicales campesinos hasta diputados, muchos sin la experiencia técnica necesaria para gestionar un sistema tan complejo como el de las áreas protegidas. Estas designaciones han venido acompañadas de denuncias sobre favoritismo en concesiones mineras y madereras, despidos de personal especializado y acuerdos con organizaciones sociales para la contratación

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Tras la mayor tragedia ambiental de 2024, Bolivia destinará apenas el 0,04% del PGE de 2025 para inversión en medio ambiente

El Presupuesto General del Estado de Bolivia para el 2025 prevé destinar el 0,04% de la inversión pública a la conservación ambiental, un monto irrisorio en comparación a la inversión para el sector de los hidrocarburos, minería y agropecuaria, que ocupa aproximadamente el 20% del presupuesto. El 2024 nuestro país sufrió el más grande desastre ecológico, producto de los incendios forestales. En base a esta tragedia se debería aumentar el presupuesto para instituciones como la ABT o Áreas Protegidas, pero lamentablemente se dio todo lo contrario. Estos montos generaron preocupación sectores relacionados a la defensa y preservación del medio ambiente, los entrevistados calificaron como un monto insuficiente. Los incendios forestales, las inundaciones y las sequías están directamente relacionados y sus efectos en la seguridad alimentaria serán dramáticos porque se perderá la producción de alimentos. ÁNGEL LOZANO PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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Contaminación minera en Viacha: De 23 empresas, 15 operan sin licencia

El informe preliminar de la inspección interinstitucional, realizada entre agosto y octubre de 2024 a 21 empresas mineras asentadas en el municipio de Viacha, revela que 15 de ellas operan sin licencia ambiental. Según el documento al que Visión 360 tuvo acceso, solo dos fueron sancionadas con la suspensión temporal de su trabajo y una no estaba en funcionamiento al momento de la revisión. “Dentro del área de operación de la actividad minera no existe una adecuada medida de mitigación ambiental para las partículas (polvo) en dispersión. La materia prima para el proceso de concentración se encuentra dispersa en toda el área de la operación minera. La piscina de sedimentación al momento de la inspección estaba colmada, se desconoce si fue impermeabilizada; así también se observó acumulación de residuos mineros metalúrgicos (colas) los mismos (están en espacios que) no cuentan con las características técnicas necesarias”, señalan tres de las nueve observaciones que se realizaron a la empresa minera Fine Gold SRL, que no cuenta con licencia ambiental, pero se dedica a la “lixiviación de oro por cianuro”. Más adelante, el documento revela que en los predios de dicha empresa existe un pozo de agua “artesanal”, de donde se proveen de este líquido para sus operaciones, acción que se catalogó como un riesgo de impacto al medio ambiente. No obstante, otro punto alarmante es el mal manejo de los residuos y de los químicos empleados para la extracción del oro. “Se observó que el cianuro se encuentra fuera de su área de almacenamiento, la cual está cubierta con una carpa; el mismo (espacio) no cuenta con las características técnicas necesarias para su almacenamiento. Las áreas del proceso (de lixiviación) no cuentan con las características técnicas para su funcionamiento. En el predio de la actividad minera se identificó la excavación de un calicanto (obra de mampostería para cerámica). Se observó que la materia prima (con características de material fino) está cubierta parcialmente y el suelo no está impermeabilizado”, se indica en el documento. Inicialmente, la inspección pretendía inspeccionar 23 empresas mineras, pero en el informe detalla 21 casos; otras dos, se presume, estarían funcionando bajo otra razón social y en el mismo espacio que otras. Las empresas mineras inspeccionadas y que no contaban con licencia ambiental son: Dinamyco SA, Cooperativa Minera Aurífera 15 de Agosto, Minera Rupaibmin SRL, Minglag, Minera Cruz del Sur, Korimaya Planta Piro T y T, Minera Asunción Totoral, Procesos Metalúrgicos Torrelio SRL, Empresa Fine Gold SRL, Planta de Sulfato de Cobre Antaqhuyamine, Minera Abimar, Planta de lixiviación Bolsa Negra, Empresa Minera Jofrel, Minera Jacha Mallcu SRL y Minera Palmis. Las otras empresas, que cuentan con licencia ambiental, pero que también fueron observadas en la inspección, son: Comercializadora de minerales Viacha – CMV, Ingenio Minero Mayta Indumay, Minera Urkuminig, Empresa Minera Goldming, Planta Metalúrgica de Viacha, Minera Agua de Mina y Jacha Kollo SRL (donde se reportó un derrame de cianuro en julio). ANTECEDENTES Visión 360 publicó el 28 de julio un reportaje sobre la contaminación a sus fuentes de agua que sufren nueve comunidades del municipio paceño de Viacha, debido a la basura, desechos industriales y hospitalarios, entre otros, vertidos en el río Pallina en la ciudad de El Alto. El 25 de agosto, en otra nota, se reveló que además de la basura, las poblaciones también padecen los efectos de la contaminación generada por 23 empresas que reciclan minerales y operan en la zona, en medio de una serie de irregularidades. En dicho reportaje se precisó que, en los predios de una de estas empresas, Procesadora Jacha Kollo SRL, se detectó el derrame de cianuro. Depósitos de una de las empresas mineras que operan de forma ilegal en Viacha. El presidente del Organismo de Gestión de Cuenca (OGC) de la Microcuenca del río Pallina, Juan Pablo Yujra, informó que este nivel de contaminación se agravó desde hace más de una década y provoca la enfermedad y muerte del ganado, además de la degeneración de sus cultivos. Por ello, su organización ha iniciado una cruzada para obligar a las autoridades de la Alcaldía de Viacha y al Gobierno a dar una solución. Las comunidades originarias, afectadas por la basura que llega desde El Alto por los ríos Seke y Seco son: Contorno Pallcoso, Contorno Bajo, Ch’alla Jahuira, Granja Convento, Mamani, Pallina Grande, Pallina Centro, Pallina Chico y Seque Jahuira, que forman parte de la Marka Batalla de Ingavi y Marka Contorno, de la Jacha Marka Ingavi, con una población aproximada de 4.200 personas; son parte de los distritos 3 y 6 del municipio de Viacha. Sin embargo, la contaminación de las empresas mineras se centraliza en los espacios de la comunidad Mamani, a minutos de la plaza principal y de la Alcaldía de Viacha. Ante las denuncias publicadas y la movilización de las comunidades, el 2 de septiembre del año pasado, representantes del Gobierno Autónomo Municipal de Viacha, la Dirección de Medio Ambiente, la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Viacha (Emapav), el Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Agua Potable y Saneamiento Básico (AAPS) y la Secretaría Departamental de Madre Tierra de la Gobernación de La Paz conformaron un comité e iniciaron una inspección interinstitucional. Dicha inspección concluyó el 10 de octubre, pero las comunidades recién lograron que se les entregara un informe preliminar el 2 de diciembre, aunque el documento, emitido por la Secretaría Departamental de Madre Tierra, tiene la fecha del 13 de noviembre. DATOS ALARMANTES Debido a que el informe no tiene un formato uniforme y se desconocen los criterios de valoración, los datos que figuran en el informe son escuetos. “No han tomado en cuenta nada de nuestras denuncias, el dolor, enfermedades y la mala calidad de vida que nos trae esta contaminación a toda la población, tampoco menciona cuánto afecta a los vecinos. Vamos a seguir luchando hasta que nos den una solución”, aseveró Yujra. La protesta del dirigente se justifica por los datos alarmantes en otra parte del informe. “Se

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