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6 de junio de 2026

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Suspenden audiencia de gerente de YPFB por caso gasolina

La audiencia de medidas cautelares del gerente de Producción, Derivados e Industrialización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Alfredo Cuéllar Pinto, fue suspendida luego de que sufrió una descompensación de salud. “El ciudadano ha sido trasladado a la clínica Kamiya toda vez que, conforme al informe emitido por la Policía Boliviana, ha sufrido una descompensación, motivo por el cual, a objeto de precautelar su integridad, se ha dispuesto su traslado a ese centro médico”, explicó el fiscal, David Tórrez, en contacto con Bolivia Tv. Se espera que el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) emita un informe médico para luego fijar una nueva fecha para la audiencia de medidas cautelares. Carlos Alfredo Cuéllar Pinto, gerente de Productos Derivados e Industrialización de YPFB Corporación, fue imputado formalmente por conducta antieconómica e incumplimiento de deberes. Fiscalía ya anticipó que solicitará una medida de detención preventiva. El ejecutivo fue aprehendido en oficinas de la estatal petrolera en Santa Cruz de la Sierra y permanece bajo custodia policial a la espera de su audiencia cautelar. Un gerente en funciones bajo investigación El caso adquiere especial relevancia porque Cuéllar Pinto no es un exfuncionario ni un exejecutivo de anteriores administraciones. Al momento de su aprehensión ejercía funciones como gerente de Productos Derivados e Industrialización de YPFB Corporación, una de las áreas estratégicas de la empresa. La imputación representa un nuevo paso dentro de una serie de investigaciones que en los últimos meses alcanzaron a funcionarios y exfuncionarios de la petrolera estatal. Las pesquisas comenzaron en áreas administrativas y jurídicas, pero progresivamente se han extendido hacia niveles operativos y ejecutivos. ¿Qué es el caso de la gasolina desestabilizada? La investigación tiene su origen en denuncias relacionadas con la importación, mezcla y comercialización de combustibles dentro de YPFB, particularmente en operaciones vinculadas a la denominada gasolina desestabilizada. Las pesquisas comenzaron tras observaciones realizadas por instancias de control y posteriormente se ampliaron hacia distintos niveles de la estructura de la estatal. Con el avance de la investigación, la Fiscalía abrió procesos contra funcionarios de áreas jurídicas, administrativas y ejecutivas, bajo sospechas de que determinadas decisiones pudieron haber generado un perjuicio económico para la empresa y para el Estado. Antes de la aprehensión de Cuéllar, el caso ya había alcanzado a exautoridades y ejecutivos de YPFB, lo que evidenció que la investigación buscaba reconstruir la cadena de decisiones detrás de las operaciones observadas. Con datos de ABI Y EL DEBER

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Wilmer, un maestro de ¡P*T4 MADRE!

Hay seres que nacen distintos. Intensos, que no mutilan la imaginación, sino que la liberan como un riff eléctrico que rompe el silencio. Así de ¡P*T4 MADRE! es el libro de Wilmer Pérez Guevara Irrumpe con palabras que son martillo contra los tibios y burócratas que confunden educación con obediencia. “Me decía mi padre grande o mi abuelo Maximiliano, que lo único que me iba a sacar de la espesa montaña de la selva peruana, eran los libros”, afirma Pérez al recordar que viene de una familia con 42 primos, donde siempre se cultivó la lectura. Es que este maestro de P*T4 MADRE, así sin comillas, se hizo en medio del peligro del terror instaurado por Sendero Luminoso en la selva peruana. “El libro es simpático en su nombre, pero es muy incómodo en cada una de sus de sus lecturas. Estas 63 historias son del quehacer pedagógico, filosófico, mediante el cuestionamiento y mediante la pregunta precisa, la pregunta socrática precisa, ¿por qué este comportamiento?”, se pregunta tras la entrevista en Periodismo Que Cuenta. Aquí no hay héroes de manual. Hay un un maestro con ojeras, tazas frías de café y la obstinada fe de que la educación todavía puede salvar al mundo. “Yo me siento a la mesa para escribir esto, cada una de estas historias con grandes pensadores. Siento a la mesa a Kant, a Heidegger, Hannah Arendt hablando sobre la banalidad del mal, ¿sí? A Platón, a Aristóteles, siento a los a los grandes”. El libro es pedagogía del incendio. Se habla sobre la educación con la misma fuerza con que otros discuten, religión, política o fútbol. Sus palabras son martillo contra sus colegas y dice que su misión es persuadir y luchar contra los tibios, burócratas que llenan planillas. Que confunden educación con obediencia.  “Hay un cuestionamiento permanente. Al enfoque académico del maestro, al cómo recibe el maestro a un estudiante”. Guevara interpela al padre que llega a mendigar una calificación o reduce el colegio a simple guardería. También señala a la madre que no soporta que su hijo no pueda ver el trofeo exhibido en el curso paralelo, porque fueron otros quienes ganaron. Desafía la permisividad de los padres y sostiene que un estudiante tiene energía suficiente para prepararse durante 16 o 18 horas. No negocia con la “lágrima fácil”, sino que utiliza el diálogo para que el alumno asuma la responsabilidad de sus errores. Aprendió que el rigor no está reñido con la humanidad y que el conocimiento es ante todo libertad. “Un maestro de P*T4 MADRE , también se conmueve con el dolor, con el sentimiento del estudiante cuando de repente pasa por momentos de alta sensibilidad, cuando pierde a la novia o cuando pierde al novio”. Sin embargo, vuelve a la carga y dispara que desde la primera infancia se tiene que saber que equivocarse no es un problema, que el gran problema es permanecer en el error. Wilmer es la grieta por donde entra la luz en el muro de Pink Floyd y hace que el estudiante “alucine” al encontrar sentido en la matemática, la física o la tecnología. Y toda esa pasión la expresa al liderar en el sistema del colegio Montessori. Ahí gestionó: rigor académico, disciplina y acompañamiento en un entorno de libertad. “Al maestro deben brillarle los ojos para transmitir su conocimiento. Y cuando entra el de arte, debe convencer a los estudiantes de que esa es la mejor materia. Ese es el maestro que tiene que habitar cada aula de nuestras escuelas en Bolivia”. Por eso, cree que en Bolivia que tiene una realidad vibrante, tiene que haber una revolución de la educación, no una ley que viene del escritorio. “Hay una escasa formación en los maestros. Tenemos que aprender muchísimo. Debemos tener la cabeza bien amoblada“, expresa el maestro que lleva más de tres décadas de enseñanza. La pasión no se decreta, se contagia. Wilmer, como el maestro John Keating en La sociedad de los poetas muertos, enciende el fuego. “Enseñar con el alma es un acto erótico de inteligencia. El maestro debe ser un sabio. Desde que se levanta tiene que pensar su clase. Tiene que arribar a su aula porque con una clase puede cambiarles la vida”. Créditos: Wilmer Pérez Guevara (728-75304) Periodismo Que Cuenta María René Cruz M.

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