
Durante los primeros cinco meses de 2026, el Observatorio San Calixto localizó 1.178 sismos en Bolivia. La actividad sísmica mostró una tendencia al alza, al pasar de 212 eventos en enero a 256 en mayo.
Los datos muestran que la mayor parte de la actividad sísmica del país se concentró en Potosí durante ese periodo, mientras que el número de eventos registrados aumentó de manera gradual entre enero y mayo.
Es decir, Potosí registró 844 sismos, lo que representa aproximadamente el 71,6% de los 1.178 sismos localizados en Bolivia.
En enero, Potosí registró 148 eventos; en febrero, 158; en marzo, 176; en abril, 182; y en mayo, 180. En contraste, los departamentos con menor actividad fueron Chuquisaca, con un sismo en enero y tres en abril; Santa Cruz, con un evento en febrero y dos en mayo; mientras que Oruro registró 10 sismos en marzo.
De acuerdo con los registros, en 2025 Bolivia reportó 2.080 sismos. La mayor actividad sísmica también se concentró en Potosí, que acumuló 1.526 eventos, equivalente a más del 73% del total nacional. Le siguen Cochabamba con 289 sismos, La Paz con 91, Oruro con 74, Santa Cruz con 56, Chuquisaca con 40, Tarija con tres y Beni con uno.

El ingeniero geólogo Teddy Griffith, del Observatorio San Calixto, señaló que la actividad sísmica a escala nacional se mantiene dentro de los parámetros habituales, lo que, según dijo, “no significa que se tenga que bajar la guardia frente a este tipo de eventos”.
Por ello, el Observatorio San Calixto realiza un monitoreo permanente, cuyos registros mensuales y anuales publica en su página web desde 2016. Con base en esa información, Griffith reiteró que Potosí es el departamento con mayor actividad sísmica, seguido por Cochabamba, La Paz, Oruro, Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija y Beni. Pando es el único departamento que no registra actividad sísmica.
El geólogo añadió que esta situación se debe a que Potosí está influenciado por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, fenómeno que genera un mayor número de temblores.
Los movimientos se producen, además, en regiones escasamente pobladas entre el territorio boliviano y la frontera con Chile. Al tratarse de un país costero, Chile registra movimientos recurrentes que alcanzan territorio boliviano con profundidades de entre 100 y 350 kilómetros, lo que atenúa la intensidad de los temblores y hace que la mayoría sean de profundidad intermedia.
Movimientos “Todos los días hay movimientos, principalmente en el sudoeste del departamento de Potosí. Hablamos de las provincias Sud Lípez, Nor Lípez, Daniel Campos y Antonio Quijarro, entre otras, pero al producirse a gran profundidad no son muy perceptibles”, explicó.
Tomando en cuenta la profundidad, según dijo, los sismos se clasifican en profundos, intermedios y superficiales. Estos últimos son los que generan mayores daños, como ocurrió recientemente en Venezuela.
“Cuanto más superficial es el movimiento, mayor es su fuerza. En Venezuela, por ejemplo, el primer sismo tuvo 10 kilómetros de profundidad y el segundo 25. Los sismos de menor profundidad tienen mucha mayor intensidad y generan más destrucción. En Bolivia, Cochabamba registra más movimientos de este tipo, seguida por La Paz y Oruro”, explicó Griffith.
Griffith aseguró que la prevención es fundamental y que la población debe conocer cómo actuar frente a un sismo o terremoto. “Como Observatorio tenemos una aplicación que puede descargarse desde nuestra página web, donde también se puede acceder a material didáctico que explica cómo actuar correctamente frente a este tipo de eventos”, indicó.
Señaló que, “lamentablemente”, en Bolivia no existe una cultura sísmica consolidada y que muchas personas desconocen cómo reaccionar durante este evento, cómo evacuar un edificio o cuáles son los lugares seguros para resguardarse.
El Observatorio San Calixto, al ser una institución privada, centra gran parte de su trabajo en la capacitación de jóvenes mediante actividades con unidades educativas y otras instituciones que solicitan apoyo.
Añadió que el interés de la población aumenta cada vez que ocurre un terremoto de gran magnitud en otro país, como el registrado en Venezuela, pero luego disminuye. Por ello, consideró que las campañas de capacitación deberían desarrollarse de manera permanente, especialmente en las regiones con actividad sísmica recurrente.
Con ese objetivo, la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), el Viceministerio de Vivienda y Urbanismo y el Observatorio San Calixto consolidaron una alianza para impulsar el cumplimiento obligatorio de la Norma Boliviana de Diseño Sísmico (NBDS) y promover nuevas guías técnicas de diseño estructural, con el fin de reducir la vulnerabilidad de las edificaciones frente a eventos sísmicos.
El presidente de la SIB, Pascual Velásquez, informó que el país ya cuenta con la Norma Boliviana de Diseño Sísmico y remarcó la importancia de que las construcciones cumplan los estándares técnicos para prevenir tragedias.
Protección “De acuerdo con datos proporcionados por especialistas durante la campaña de socialización de la norma, solo el 5% de los edificios del país está construido para soportar un movimiento sísmico», reveló Velásquez.
Atribuyó esta situación a la falta de cultura sísmica. Explicó que, al no haber experimentado terremotos de gran magnitud, existe escasa conciencia sobre la importancia de la prevención.
“Además del incumplimiento de las normas por parte de algunas autoridades, algunos constructores optan por no aplicar criterios de edificaciones sismorresistentes porque este tipo de construcciones incrementa entre un 10% y un 15% los costos de la obra”, explicó.
Asimismo, remarcó que los sismos por sí mismos no suelen causar la mayor cantidad de víctimas, sino el colapso de edificaciones que no cumplen con los estándares de construcción, como ocurrió en Venezuela.
Por su parte, el director general del Viceministerio de Vivienda y Urbanismo, Ángel Morante, afirmó que es fundamental reforzar el cumplimiento de la normativa sismorresistente, especialmente en hospitales, unidades educativas, oficinas públicas y otras edificaciones estratégicas.
“Se debe tomar en cuenta que el país registra una actividad sísmica constante”, aseguró Morante.
LA RAZÓN