Cada día, en las ciudades de Bolivia, toneladas de residuos siguen un destino casi inevitable: el descarte. Pero en ese mismo recorrido hay personas que miran distinto. Mujeres que clasifican materiales al amanecer, pequeños talleres que reinventan procesos, emprendedores que imaginan productos nuevos a partir de lo que otros desechan. Allí, donde parece haber un final, comienza otra historia. Esa historia es la que busca impulsar el Fondo Concursable “Ideas Circulares”, una iniciativa que nace para transformar buenas ideas en modelos de negocio sostenibles y para demostrar que la economía del futuro puede ser más justa, más inclusiva y más amigable con el planeta. El fondo es impulsado por la Universidad Franz Tamayo – UNIFRANZ, a través de su Instituto de la Mujer y la Empresa (IME), con el apoyo de la Cooperación Alemana, mediante el Programa de Desarrollo Urbano Sostenible – GIZ/ProUrbano, financiado por Alemania y la Unión Europea e implementado por la GIZ en Bolivia. Cuando la innovación se encuentra con el propósito “Ideas Circulares” surge en un momento clave. Bolivia —como el mundo— enfrenta el desafío de crecer sin agotar sus recursos, de producir sin multiplicar residuos, de generar empleo sin comprometer el futuro. Frente a ese escenario, la economía circular deja de ser una tendencia y se convierte en una necesidad urgente. El fondo apuesta por quienes ya están caminando ese cambio —y por quienes están listos para dar el primer paso— ofreciendo fondos no reembolsables y acompañamiento técnico especializado a proyectos que busquen implementar o fortalecer prácticas de economía circular en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. No se trata solo de financiar ideas, sino de acompañarlas para que maduren, crezcan y se sostengan en el tiempo. Historias que merecen escalar Entre las iniciativas que pueden postular están las asociaciones de recuperadoras y recuperadores de base, actores esenciales pero muchas veces invisibilizados del sistema urbano. Personas que conocen el valor de los materiales porque los tocan todos los días, y que ahora pueden acceder a herramientas, equipamiento y modelos organizativos que fortalezcan su trabajo y su dignidad económica. También están las micro, pequeñas y medianas empresas, que reinventan procesos, rediseñan productos, reducen residuos y buscan ser más eficientes sin dejar de ser competitivas. Y las startups con base tecnológica, que conectan datos, plataformas y soluciones digitales para cerrar ciclos productivos y medir impacto ambiental. Desde la reutilización de plásticos, vidrio o textiles, hasta la logística inversa, los sistemas de refill, la valorización de residuos industriales o los modelos de producto como servicio, “Ideas Circulares” abraza la diversidad de caminos posibles hacia una misma meta: producir mejor, con menos desperdicio y más impacto positivo. Mujeres que lideran la transformación Uno de los pilares más potentes del fondo es su enfoque de equidad de género. “Ideas Circulares” reconoce el rol estratégico de las mujeres en la economía circular, no solo como participantes, sino como líderes del cambio. Emprendedoras, técnicas, recicladoras, gestoras y creadoras de soluciones sostenibles encuentran en este fondo una oportunidad para fortalecer su liderazgo, escalar sus iniciativas y ocupar el lugar que les corresponde en la economía del futuro. Porque hablar de sostenibilidad también es hablar de inclusión, justicia social y oportunidades reales. Del desafío global a la acción local La economía circular es un desafío global, pero su impacto se construye desde lo local. En Bolivia, muchas empresas y organizaciones aún enfrentan brechas de conocimiento, acceso a financiamiento y comprensión del marco normativo, como el Régimen de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). En ese contexto, el Programa GIZ/ProUrbano acompaña este fondo como parte de una estrategia más amplia para introducir modelos piloto, fortalecer capacidades y generar alianzas que aceleren la transición hacia ciudades más sostenibles y resilientes. “Ideas Circulares” se convierte así en un puente: entre la idea y el negocio, entre el residuo y el recurso, entre el presente y el futuro. Una invitación a imaginar distinto “Ideas Circulares” no es solo una convocatoria. Es una invitación a mirar lo que hoy se descarta y preguntarse qué más puede ser. A pensar la economía no como un ciclo que se agota, sino como uno que se renueva. Porque cuando las ideas encuentran apoyo, y el propósito se convierte en acción, la circularidad deja de ser un concepto y se transforma en una historia posible.Una historia que ya empezó a escribirse en Bolivia. Para más detalles sobre la postulación visita: https://ideascirculares.ime.bo/home