China y Estados Unidos en la era de la inteligencia artificial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Beijing la noche del miércoles para realizar una visita de Estado a China, el 13 de mayo de 2026. /VCG Cuando Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA, abordó esta semana el avión del presidente estadounidense Donald Trump durante una escala en Alaska rumbo a China, la imagen se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la visita. No porque se tratara simplemente de otro empresario incorporándose a la delegación, sino porque ese momento evidenció que el centro de gravedad de las relaciones entre China y Estados Unidos se ha desplazado de los aranceles hacia la inteligencia artificial, los semiconductores y, en un sentido más amplio, la arquitectura tecnológica de la próxima era. Las consecuencias no deseadas de la contención tecnológica de Estados Unidos Antes del segundo mandato de Trump, Estados Unidos ya había comenzado a reorientar su estrategia hacia una política de contención tecnológica. En octubre de 2023, durante la administración de Joe Biden, la Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos amplió los controles a la exportación de chips avanzados de inteligencia artificial y equipos de fabricación de semiconductores destinados a China. Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, estas restricciones han pasado a ocupar un lugar aún más central dentro de la estrategia general de Washington hacia China. Uno de los momentos más simbólicos se produjo el 9 de abril de 2025, cuando la administración Trump prohibió a NVIDIA y AMD exportar a China los chips H200 y MI300X. Paradójicamente, el propio H200 ya había sido diseñado como una versión reducida específicamente adaptada al mercado chino tras rondas anteriores de restricciones. AMD exhibe sus chips semiconductores en la VIII Exposición Internacional de Importaciones de China, celebrada en Shanghái, China, el 6 de noviembre de 2025. /VCG Sin embargo, lo ocurrido después dejó al descubierto una contradicción cada vez más visible dentro del propio sector tecnológico estadounidense. Ejecutivos como Jensen Huang insistieron en varias ocasiones en que imponer restricciones excesivas a China no favorecía los intereses de largo plazo de Estados Unidos. El factor decisivo en la capacidad de cómputo de la inteligencia artificial no reside únicamente en que un chip individual sea el más avanzado. Su fuerza se distribuye entre enormes cantidades de chips que operan en paralelo. Dicho de otro modo, incluso si se limita el acceso a los procesadores de gama más alta, los sistemas de IA aún pueden alcanzar un rendimiento sólido mediante el uso de un mayor número de chips menos avanzados. Precisamente por eso, los controles estadounidenses a la exportación de chips no han logrado frenar el desarrollo de la inteligencia artificial en China. De forma irónica, el intento de Washington por preservar su supremacía tecnológica ha acelerado la formación de ecosistemas alternativos. Tras sucesivas rondas de restricciones, la demanda de soluciones nacionales, como los chips de inteligencia artificial Ascend de Huawei, ha crecido con fuerza en China. La paradoja del desacoplamiento en inteligencia artificial A mediados de 2025, NVIDIA logró impulsar una relajación parcial de las normas de exportación aplicables al H200. Más tarde, a comienzos de 2026, las restricciones sobre estos chips avanzados se suavizaron aún más. Pero para entonces ya se había producido un cambio profundo dentro de la industria china de inteligencia artificial. Un número creciente de empresas chinas comenzó a orientarse hacia arquitecturas nacionales. La nueva versión de DeepSeek, sus modelos V4, puso especial énfasis en la compatibilidad con la arquitectura CANN de Huawei. Esa es precisamente la razón por la que Jensen Huang expresó públicamente su preocupación ante la posibilidad de que los modelos chinos de frontera se alejaran por completo del ecosistema CUDA. El volumen de uso global de DeepSeek V4 Flash Agent supera por primera vez al de Openclaw el 9 de mayo de 2026. /VCG De hecho, después de que DeepSeek optimizara sus modelos más recientes en torno a arquitecturas nacionales, NVIDIA reaccionó con rapidez para garantizar compatibilidad desde su propio lado. Se trató de una inversión simbólica de papeles: en lugar de que las empresas chinas corrieran a adaptarse a NVIDIA, fue NVIDIA la que se vio obligada a ajustarse a la evolución del ecosistema chino de inteligencia artificial. Esto también demuestra que un desacoplamiento tecnológico total en el ámbito de la IA resulta estructuralmente poco realista. A diferencia de los sectores industriales tradicionales, la inteligencia artificial se basa en fundamentos teóricos profundamente compartidos. Los artículos académicos circulan a escala global. Las comunidades de código abierto trascienden las fronteras. Los desarrolladores colaboran desde distintos continentes en plataformas como GitHub. Los modelos de código abierto pueden descargarse, modificarse y redistribuirse en todo el mundo. Muchos modelos chinos son de código abierto. Además, el acceso mediante API suele ser considerablemente más barato. Esto plantea una paradoja para Washington: restringir el uso de sistemas chinos de IA dentro de determinadas instituciones estadounidenses no elimina el creciente atractivo internacional de los servicios chinos de inteligencia artificial, más abiertos y de menor costo. En la práctica, un desacoplamiento en IA probablemente impondría costos enormes a ambas partes, especialmente a Estados Unidos. Estados Unidos puede seguir conservando una ventaja en las capacidades de los modelos de frontera. Sin embargo, sin la competencia china, afrontaría mayores costos de desarrollo en inteligencia artificial y un ecosistema de innovación más fragmentado. China, por su parte, perdería a corto plazo el acceso a algunas de las tecnologías de frontera más avanzadas del mundo, pero probablemente aceleraría aún más su camino hacia la autosuficiencia. El director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, gesticula antes de retirarse tras una ceremonia de bienvenida en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, China, el 14 de mayo de 2026. /VCG Por qué la era de la IA exige una competencia controlada El problema de fondo es que la inteligencia artificial no es simplemente otra industria comercial. Se trata de una tecnología de propósito general que puede convertirse en un instrumento de confrontación y, potencialmente, de escalada destructiva. Este riesgo es serio porque los
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