
La gasolina importada directamente por privados comenzó a comercializarse este viernes en Santa Cruz, como parte de la apertura del mercado de combustibles a empresas particulares, en un momento en que Bolivia enfrenta dificultades para garantizar un abastecimiento regular de carburantes.
El primer despacho se realizó a las 09:00 en una estación de servicio de BioPetrol ubicada en el tercer anillo y avenida Roca y Coronado. La empresa también habilitó puntos de venta en Montero y en la zona de la avenida Virgen de Cotoca.
La Gasolina Ultra Clean 91 llega desde Argentina y se comercializa sin subvención estatal. Se trata de una gasolina de mayor octanaje que la especial y está destinada principalmente a vehículos cuyos fabricantes recomiendan este tipo de combustible.
Una nueva oferta
El nuevo producto tendrá un precio de Bs 18 por litro, frente a los Bs 6,96 de la gasolina especial subvencionada. La diferencia es de Bs 11,04 por litro.
Esto significa que la gasolina importada se dirige, al menos inicialmente, a un segmento de consumidores dispuesto a pagar más por un combustible de mayor octanaje y por una alternativa de abastecimiento.
La comercialización representa además una primera prueba del esquema mediante el cual empresas privadas pueden importar carburantes y venderlos en el mercado nacional sin recurrir a la subvención estatal.
Combustible de más octanos
Este producto es una gasolina de mayor octanaje, importada directamente desde Argentina para su comercialización en Bolivia. De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, el producto llega al país sin mezclas locales y está destinado a vehículos que operan con gasolina de alto octanaje.
El octanaje es una medida de la resistencia del combustible a la detonación dentro del motor. La compatibilidad y el tipo de gasolina recomendado dependen de las especificaciones técnicas de cada vehículo y de las indicaciones del fabricante.
La venta de gasolina importada se produce mientras el Gobierno aplica medidas para enfrentar la emergencia energética y social que atraviesa el país. En los últimos días se intervino YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en medio de problemas relacionados con el abastecimiento y el control de la distribución de carburantes.
Como parte de la respuesta, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 5701, que permite a las refinerías Gualberto Villarroel y Guillermo Elder Bell importar petróleo crudo, procesarlo en Bolivia y comercializar directamente sus derivados a precios de mercado y sin subvención estatal
La puesta en venta de esta gasolina permitirá observar si la importación privada puede convertirse en una alternativa de mayor escala dentro del mercado boliviano.
El principal factor será el precio. La diferencia frente al combustible subvencionado es significativa y limita, por ahora, su alcance a consumidores que puedan asumir un mayor costo.
(EL DEBER)