
En junio de 2023 comenzó a sentirse la escasez de combustibles con largas filas para comprar gasolina y diésel, esta problemática duró varios meses y obligó al gobierno de Rodrigo Paz a eliminar la subvención de estos combustibles.
Este panorama se complica porque, al margen de la escasez de gasolina y diesel, la caída de la producción de gas natural obligará al actual gobierno a importar GLP a partir del segundo semestre de este año y en 2028 será el turno del gas natural.
La política de subvención en Bolivia ha generado una distorsión en los precios de los combustibles en comparación a países vecinos. En ese sentido el precio de la garrafa de gas licuado de petróleo llegaría a costar en promedio 140 bolivianos.
Para salir de esta crisis energética y los problemas de abastecimiento, la Fundación JUBILEO recomienda focalizar la subvención del GLP a familias que verdaderamente lo necesiten, eliminando de esta manera la subvención a ciegas; para ello es necesario socializar con la población
ÁNGEL LOZANO
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP