Logo800

¡VALERIA DE ORO! Del salto de fe a la gloria

Facebook
Twitter
WhatsApp
LinkedIn
Telegram
Email
Imprimir

Uff… Era el quinto intento. La triplista tarijeña Valeria Quispe Fuentes puso todo el corazón. La mirada fija y con trancos profundos, se encaminó por el pasillo estrecho de aproximación. Despegó desde la línea de batida para volar hasta los 13 metros con 48 centímetros y caer en la fosa de arena con la medalla de oro en los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025.

Antes, un salto nulo, dos registros iguales de 13,27 metros y un cuarto intento de 13,10 parecían dejarla atrás. La ecuatoriana Adriana Chila, con 13,33 metros, le llevaba los talones por delante y la superaba. Pero Valeria —nombre que significa fuerza y valor— decidió entregarlo todo. Y fue en ese último salto, del 4 de diciembre, cuando la joven coronó un camino de fe, esfuerzo y gloria.

“Cuando uno quiere y se traza un objetivo todo es posible. Me emociona demostrarme a mí misma que todo se puede conseguir”, declaró Valeria, de 28 años, tras la victoria. Con ese salto de 13,48 metros quedó apenas a dos centímetros del récord boliviano que ella misma ostenta.

Bolivia, Ecuador y Perú en el podio de salto triple

Horas después de la victoria, desde Tarija, Bolivia, los mensajes de felicitación inundaron el WhatsApp de la medallista de oro. Eran niños y padres que, con palabras y abundantes emojis, le enviaban su aliento a la también maestra de Educación Física e instructora de atletismo.

Y es que Valeria se forjó sola.

Sostuvo su preparación gracias al trabajo en las aulas y a las clases particulares, pues la falta de apoyo institucional —estatal y privado— la obligó a multiplicar horas de esfuerzo. “Me siento alegre, con sentimientos encontrados. Coordinar el trabajo con el entrenamiento fue complicado. Este año (2025) agarré más horas en el colegio. Hay días donde entreno con planes, sin la presencia de mi entrenador, y es difícil, porque es una prueba técnica”, recordó entre lágrimas, acompañada por su guía Bryan Pecho.

Valeria Quispe Fuentes, sinónimo de fe y esfuerzo

Aquella niña que trepaba árboles, jugaba en la calle con sus amigos y disfrutaba del voleibol y el básquetbol, demostró mayores condiciones en el atletismo, algo que su madre supo ver. Le costó interesarse, hasta que descubrió en el salto triple una atracción singular. En el atletismo boliviano suelen preferirse pruebas como la velocidad o la marcha; Valeria eligió el salto, y los resultados están a la vista.

En mayo de 2011, cuando tenía 14 años, hizo el salto triple en 11.60 metros, en los Juegos Trasandinos de Salta (Argentina). Al año siguiente, en el Sudamericano U-18, en Mendoza (Argentina) logró un 11.79. Su debut en los Juegos Bolivarianos fue en 2013, en Trujillo (Perú), donde registró 12.62 y en el Sudamericano Junior 2015 en Cuenca (Ecuador) hizo 12.92.

El momento de satisfacción llegó para Valeria en los Juegos Bolivarianos de Santa Martha (Colombia) en 2017 cuando obtuvo la presea de bronce, con 13.17. También ganó bronce en el Iberoamericano en Cuiabá (Brasil) el año pasado con 13.11 metros.

Además de sus medallas, Valeria alcanzó un logro académico que refleja la misma disciplina que aplica en cada salto. En 2022, se tituló como Licenciada en Economía en la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, con el proyecto “Evaluación de los costos y beneficios de la producción de uva en el distrito de Calamuchita, municipio de Uriondo, período 2020-2021”.

Salto de esfuerzo y trabajo

Los “no” también la impulsaron. En 2013, pese a obtener la marca mínima para el Mundial Junior de Ucrania, ella no pudo asistir por falta de apoyo económico. Para conseguir la visa de ingreso debía tener los pasajes comprados, un gasto mayúsculo. Así comprendió que obtener récords y ganar medallas eran apenas la mitad del camino: necesitaba financiamiento para competir en otro nivel.

En noviembre de 2024, el Ministerio de Salud y Deportes presentó a los 100 atletas beneficiados con la beca Sueño Bicentenario, que otorgaba pagos mensuales de 17.500 bolivianos a los de nivel Élite, 12.500 al Competitivo y 7.500 a Talento Deportivo. Valeria no fue incluida en ninguno de estos grupos.

“La verdad no sé qué pasó. A pesar de eso, no me limité a seguir entrenando y obtener los resultados que hoy tengo”, enfatizó Valeria. Con su carácter sereno, no alzó la voz. Continuó practicando con disciplina, régimen alimenticio y sesiones de fisioterapia.

Ahora que es campeona bolivariana, sus próximas metas son los Juegos Suramericanos de Santa Fe (Argentina) en 2026 y los Panamericanos de Lima (Perú) en 2027. Buscará rozar los 14 metros y así escalar en el ranking para llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Si lo consigue, volverá a sentir los trancos profundos y la adrenalina de su vuelo, desde la línea de batida hasta la fosa de arena, como cuando entregó el oro a Bolivia con su salto de fe y gloria.

Por Max Rodolfo Vino Arcaya

Fotos: Federación Atlética de Bolivia, Agenda Deportiva

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio