
La crisis de combustible por la que atraviesa nuestro país amenaza con convertirse en una crisis energética. El último informe de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos alerta que en tres años no habría gas para exportar y por consiguiente comenzaremos a importarlo, aquello debido a la falta de políticas energéticas.
La situación es complicada. Pasar de exportar en 2014, 6600 millones de dólares a 1500 millones en 2024 es dramático. En términos económicos es un duro golpe a los ingresos del país.
La falta de gas, al margen de reducir los ingresos económicos, podría derivar en una crisis de energía eléctrica, porque más del 70% de la electricidad que consumimos proviene de fuentes termoeléctricas que funcionan con gas.
Ante la amenaza de una posible crisis energética es necesario plantear la implementación de políticas dirigidas a la creación de diferentes leyes energéticas que permitan atraer la inversión extranjera.
ÁNGEL LOZANO
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP