
El investigador ambiental Waldo Vargas, entrevistado en el programa Fuego Cruzado de RTP, advirtió que Bolivia enfrenta un escenario climático que obliga a revisar sus sistemas de planificación y prevención. Vargas explicó que durante el siglo XX las obras de ingeniería eran diseñadas considerando periodos de retorno de hasta 100 años, pero sostuvo que la frecuencia de fenómenos extremos está reduciendo esos intervalos.
Recordó los episodios de 1982-1983, 2016 y 2026 como ejemplos de una tendencia que, a su juicio, evidencia eventos naturales cada vez más severos. El investigador señaló que el denominado “Súper Niño” puede generar temperaturas muy bajas, sequía y escasas precipitaciones en el altiplano y La Paz, mientras que en la región amazónica se prevén lluvias de corta duración, pero de gran intensidad. Para Vargas, esta alteración climática tendrá repercusiones en la agricultura, ganadería, bosques, ciudades, poblaciones rurales, ríos y el lago Titicaca.
Durante su intervención en Fuego Cruzado, el investigador ambiental Waldo Vargas atribuyó parte de la magnitud de estos cambios a la intervención humana sobre los ecosistemas. Explicó que la alteración de las temperaturas de los océanos modifica las corrientes marinas y repercute en fenómenos como El Niño y La Niña, pero remarcó que la deforestación también ha alterado el ciclo hidrológico.
Alertó sobre la aparición de fenómenos meteorológicos asociados a fuertes vientos. Como ejemplo, mencionó un episodio registrado recientemente en Cochabamba, donde un “superviento” provocó daños y arrancó techos, y señaló que en distintas zonas del país se estarían presentando eventos que calificó como “mini tornados”. Vargas consideró que estos fenómenos forman parte de un escenario de amenazas climáticas que Bolivia debe comenzar a tomar con mayor seriedad.
Sin embargo, al ser consultado sobre si todos estos eventos son responsabilidad directa de El Niño, aclaró que el fenómeno debe analizarse dentro de un contexto más amplio de cambio climático, en el que también interviene La Niña. Para el investigador, la combinación de alteraciones naturales y transformaciones provocadas por la actividad humana, como la deforestación, la expansión urbana y el extractivismo, está generando condiciones ambientales cada vez más complejas. Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer la prevención y la planificación territorial.
El investigador ambiental Waldo Vargas también expresó preocupación por el impacto que el escenario climático podría tener sobre la producción agrícola. En Fuego Cruzado explicó que el altiplano ingresa en un periodo clave para la preparación de la siembra, ya que durante julio y agosto se acondicionan los terrenos y en septiembre comienza tradicionalmente la siembra, esperando las primeras lluvias.
Vargas advirtió que una combinación de sequía y heladas podría impedir el desarrollo de las semillas y provocar una afectación severa del sistema agrícola en el occidente boliviano. Señaló que en otras regiones también podrían presentarse condiciones adversas: sequía en parte del oriente, lluvias torrenciales en el norte amazónico y tormentas de arena en zonas agrícolas expuestas.
El investigador cuestionó además la ampliación de la frontera agrícola sin suficientes cortinas rompevientos ni corredores de biodiversidad. A su juicio, Bolivia ha abandonado prácticas de manejo ambiental promovidas décadas atrás y actualmente enfrenta las consecuencias de una expansión productiva poco planificada.
Finalmente, Waldo Vargas sostuvo en *Fuego Cruzado* que Bolivia debe recuperar el ciclo hidrológico mediante políticas sostenidas de forestación y reforestación. El investigador ambiental explicó que restaurar los ecosistemas demandará importantes inversiones y tiempo, debido a que será necesario establecer viveros, capacitar trabajadores y desarrollar procesos de recuperación de bosques.
Sin embargo, consideró que estas acciones también pueden convertirse en una fuente de empleo y en inversiones estratégicas para el país. Vargas aclaró que no está en contra de los proyectos de desarrollo, pero insistió en que deben ejecutarse bajo criterios de sostenibilidad y respeto a la biodiversidad. Como ejemplos, mencionó experiencias de China en la recuperación de zonas degradadas y el modelo de Costa Rica, que ha obtenido beneficios económicos mediante la conservación de sus bosques y el turismo. Para Vargas, Bolivia posee una enorme riqueza natural y el desafío consiste en administrarla responsablemente. La sostenibilidad, concluyó, debe permitir compatibilizar inversión, desarrollo económico, conservación ambiental y protección de los recursos naturales.
Redactado por Annett Soliz Rivero