
Álvaro del Pozo, analista internacional, advirtió en RTP Mundo que el nuevo escenario venezolano evidencia una creciente influencia de Washington sobre el petróleo y las decisiones estratégicas del país, poniendo en debate su soberanía.
ANNETT SOLIZ RIVERO
El escenario venezolano vuelve a colocar el petróleo en el centro de la disputa geopolítica regional. En el análisis realizado junto a Álvaro del Pozo, analista internacional invitado a RTP Mundo, se advierte que la creciente presencia de Washington sobre la industria petrolera venezolana plantea interrogantes sobre la soberanía del país. Venezuela posee enormes reservas de crudo, pero durante las últimas décadas su producción quedó debilitada por falta de inversión, politización, corrupción, sanciones y pérdida de personal especializado.
Del Pozo sostiene que la recuperación de la industria podría generar beneficios económicos para la población venezolana, pero también implicaría hipotecar una parte importante de sus recursos estratégicos. El acuerdo petrolero analizado durante el programa contempla una participación estadounidense que permitiría acceder a grandes volúmenes de crudo bajo condiciones favorables. Esta situación modifica el equilibrio regional y evidencia cómo los recursos energéticos pueden convertirse en instrumentos de poder. Para Venezuela, el desafío será recuperar capacidad institucional y garantizar que cualquier inversión extranjera respete sus intereses nacionales.
El acuerdo petrolero también debe entenderse dentro de una estrategia energética de Estados Unidos frente a la incertidumbre internacional. Álvaro del Pozo explicó en RTP Mundo que Washington busca asegurar fuentes de petróleo ante una eventual escalada de las tensiones en Medio Oriente y posibles alteraciones del mercado energético. Bajo esta lógica, Venezuela adquiere una importancia estratégica extraordinaria debido al tamaño de sus reservas y a su capacidad potencial de recuperación productiva. Sin embargo, el beneficio para Estados Unidos podría ser considerablemente mayor si obtiene petróleo a costos operativos, mientras Venezuela asume el desafío de reconstruir su deteriorada industria.
Del Pozo cuestionó precisamente el equilibrio de esta relación y planteó dudas sobre su sostenibilidad política. Un acuerdo de largo plazo dependerá no solamente de las inversiones, sino también de la estabilidad institucional y jurídica venezolana. Cualquier cambio de gobierno, elección o modificación de las condiciones políticas podría alterar los compromisos asumidos. Por ello, el petróleo se convierte simultáneamente en oportunidad económica, herramienta geopolítica y fuente de nuevas tensiones sobre la soberanía venezolana.
Otro punto central del análisis de Álvaro del Pozo fue la situación política venezolana y su relación directa con la explotación de los recursos naturales. El analista internacional señaló en RTP Mundo que cualquier recuperación económica requiere seguridad jurídica e instituciones capaces de garantizar reglas estables. Sin embargo, la permanencia de una estructura política cuestionada y la ausencia de elecciones plenamente reconocidas generan incertidumbre sobre el futuro del acuerdo petrolero. Del Pozo advirtió que tanto Venezuela como Estados Unidos enfrentan escenarios de inestabilidad política que podrían modificar las condiciones actuales.
En Washington, las elecciones de medio término y el comportamiento de la administración de Donald Trump podrían influir en la continuidad de esta estrategia. En Venezuela, nuevas elecciones y eventuales cambios de gobierno podrían cuestionar compromisos considerados desfavorables para el interés nacional. Además, la reconstrucción de la industria petrolera demandaría años o incluso décadas, lo que dificulta garantizar resultados inmediatos. Por ello, el acuerdo no debe evaluarse únicamente desde las cifras económicas, sino también desde su impacto institucional, político y estratégico a largo plazo.
El caso venezolano también abre una discusión que trasciende sus fronteras y alcanza al conjunto de América Latina. Álvaro del Pozo sostuvo en RTP Mundo que el deterioro institucional de los países puede facilitar la intervención o influencia de potencias externas sobre decisiones estratégicas. Venezuela representa un ejemplo extremo de cómo la debilidad política, económica y jurídica puede terminar comprometiendo recursos considerados esenciales para la soberanía nacional.
La discusión también plantea interrogantes sobre el tipo de relación que Washington pretende construir con América Latina bajo la administración de Donald Trump y el protagonismo de Marco Rubio. Una política basada en asegurar recursos estratégicos podría profundizar las asimetrías históricas entre Estados Unidos y sus vecinos del sur. Para Venezuela, la recuperación petrolera puede representar una oportunidad para reactivar su economía, pero el desafío será evitar que esa recuperación implique una dependencia permanente. El escenario seguirá condicionado por elecciones, estabilidad institucional, inversiones y precios internacionales. En este contexto, el petróleo vuelve a ser mucho más que una fuente de ingresos: es un factor decisivo de poder, soberanía y geopolítica regional.
Vea la entrevista completa en: https://youtu.be/o0q-W2WgPgg?si=kVe7LO_UAwQMoAow