Súper Niño provoca anomalías térmicas en tres regiones de Bolivia

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En la comunidad Candelaria, ubicada a 20 kilómetros de Concepción, la preocupación crece en medio del intenso calor. Estas  familias indígenas chiquitanas ruegan por lluvias que permitan recuperar los atajados que comienzan a secarse y que los incendios forestales no vuelvan a golpear.

Zulma Camargo, vicepresidenta de la Organización Territorial de Base (OTB), señala que los comunarios saben que los pronósticos no son alentadores, considerando que ya están siendo golpeados por las altas temperaturas y que la falta de lluvias está afectando los reservorios de agua.

El Servicio Nacional de  Meteorología e Hidrología (Senamhi) advierte que el país comienza a sentir los efectos del fenómeno del Súper Niño, que está generando “anomalías térmicas” en distintas regiones.

El director de esta institución, Kevin Campos, alertó que este calentamiento ya se manifiesta en diferentes zonas del país y anticipó que sus efectos podrían alcanzar una intensidad “muy fuerte” entre septiembre de este año y enero de 2027.

Los datos del Senamhi muestran que distintas zonas ya sienten los efectos de este fenómeno. En julio, 45 de las 50 estaciones meteorológicas monitoreadas registraron máximas medias por encima de lo normal. San Javier, por ejemplo, alcanzó 29 grados centígrados, cuando su promedio para ese mes es de 25 grados. En Camiri, la temperatura llegó a 26,48 grados, frente a una media de 23,70 grados.

Pero tres estaciones alcanzaron temperatura récord, al superar sus extremas históricas para ese mes. Puerto Suárez llegó el 30 de julio a 44,3 grados centígrados, por encima del récord de 37,4 grados registrado en julio de 2024. En Oruro se alcanzaron 22,4 grados, superando el registro histórico de 21,5 grados para ese mes. Mientras que Sarco, en Cochabamba, llegó a 34 grados, por encima de los 33,8 registrados en 2022.

Campos explicó que esta anomalía térmica provocó un calentamiento superior a 1,8 grados en La Paz y que otras regiones también experimentan incrementos.

Ante este panorama, el Senamhi pidió a las autoridades subnacionales y a los pobladores tomar previsiones para enfrentar los periodos de sequía y reforzar las acciones destinadas a prevenir incendios forestales.

En Candelaria, por ejemplo, los comunarios ya concentran sus esfuerzos en la prevención. Una de sus principales tareas es vigilar para evitar quemas y chaqueos. Sin embargo, también necesitan preparar sus terrenos para garantizar la producción de alimentos. Camargo explica que la comunidad  tiene listo un plan de contingencia que contempla quemas controladas que será presentado al municipio para su visto bueno. 

Camargo recuerda que en años anteriores la falta de lluvias y los incendios impidieron la siembra y algunas familias tuvieron que “comerse” hasta las semillas que habían guardado para la siguiente campaña. El año pasado, la comunidad tuvo que recurrir a instituciones para volver a sembrar.  
Para responder a cualquier contingencia por incendios, la comunidad cuenta con dos brigadas de bomberos comunales, cada una integrada por 10 personas.

Para mitigar los efectos de la sequía, la dirigencia presentó una solicitud a la Alcaldía para que los atajados sean abastecidos con agua mediante cisternas, debido a que algunas familias dedicadas a la cría de ganado ya enfrentan dificultades para garantizar el suministro de agua para sus animales.

EL DEBER

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