
Leopoldo López, líder opositor venezolano al gobierno de Nicolás Maduro, llegó a Santa Cruz de la Sierra para cumplir una agenda académica y política centrada en la defensa de la democracia. Participó en un encuentro en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) donde dictó la charla “Combatiendo dictaduras”.
En un diálogo con El Deber analizó los procesos de transición política en Bolivia y Venezuela
-¿Qué impresión le deja esta primera visita a Bolivia?
Para mí estar acá es algo que siempre quise. Es el único país latinoamericano que no había visitado. Me llena de entusiasmo porque he estado cercano a los bolivianos durante años de lucha. Ellos vivieron persecución, encarcelamiento, violencia y la aspiración de ser libres. Puedo estar aquí porque hubo un cambio político a través de elecciones, con los desafíos de una transición. Eso es adonde esperamos llegar pronto en Venezuela: una transición democrática.
– ¿Qué significa democracia después de todo lo vivido?
La democracia tiene una esencia: gobierno elegido por la gente, elecciones libres, Estado de derecho y respeto a los derechos humanos. Mucha gente sacrificó su libertad e incluso su vida. Solo mi movimiento llegó a tener más de 700 presos políticos y Venezuela, 20.000 en los últimos 10 años. Yo estuve preso siete años, cuatro en confinamiento solitario. Fue duro: terminé sin libros ni visitas y totalmente confinado. Quienes no viven en libertad saben mejor lo que significa.
-¿Cómo se pierde una democracia de manera gradual?
En Venezuela comenzó con Hugo Chávez y una oferta: una Constituyente. Ese fue el principio del fin. Se debilitaron los pilares democráticos: censura, ataques a medios y control político de jueces, fuerzas armadas y policías. También se vulneró la propiedad con expropiaciones. Cuando murió Chávez, en 2013, ya no había democracia. Maduro lo sustituyó tras unas elecciones fraudulentas y comenzó una etapa de mayor represión.
– ¿Qué papel cumplen los medios en una democracia?
Son esenciales. En Venezuela comenzaron muy temprano los ataques a medios y periodistas. Primero restringieron el papel periódico y la publicidad; después presionaron a periodistas y cerraron medios. En 2007 cerraron RCTV. Fue un proceso hasta la censura total. Uno no sabe la importancia de la libertad de expresión hasta que la pierde. Es un pilar porque, al estrangularla, se distorsiona la verdad. Las dictaduras también mienten, manipulan y tuercen los hechos.
-¿Qué diferencia ve entre democracia y autocracia regional?
Hay un péndulo en América Latina. La promesa del Socialismo del siglo XXI se enfrentó con destrucción económica y recorte de derechos. Pero más que una tensión entre derecha e izquierda, el conflicto ha sido entre democracia y autocracia. Dentro de la democracia deben existir ofertas para elegir. Hay una tendencia preocupante: cada año hay menos democracia. Cifras de Freedom House y The Economist muestran que cerca del 75% de la población mundial vive bajo algún tipo de gobierno autocrático.
– ¿Qué riesgo enfrenta Bolivia durante su transición política?
El peor escenario es que fracase la transición. Podría regresar un sistema autocrático y las mismas promesas de casi 20 años del MAS. Para sostener la democracia, las mayorías deben ver soluciones en agua, luz, economía, educación, transporte e infraestructura. Debe haber alternancia, partidos fuertes, gobiernos regionales y locales y liderazgos de la sociedad civil. Si no resuelve los problemas cotidianos, aparecerá alguien ofreciendo solucionarlos debilitándola.
– ¿Cómo ve ahora la transición democrática venezolana?
Venezuela entró en transición después de la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, en enero de este año, pero aún no estamos en la fase democrática. Delcy Rodríguez sigue a cargo del poder.
Hay una negociación entre el gobierno interino y la Asamblea Nacional de 2015, acompañada por Estados Unidos, para renovar el Tribunal Supremo y el Consejo Nacional Electoral, garantizar derechos políticos, permitir el regreso del exilio y abrir los medios. El nuevo Consejo Electoral deberá fijar un cronograma de elecciones presidenciales, parlamentarias y regionales.
– ¿Quiere volver a Venezuela y competir por la Presidencia?
Quiero regresar a Venezuela y contribuir a su reconstrucción y democratización. Estuve preso siete años y hoy estoy en el exilio, otra forma de represión. No tengo planteado ser candidato. Primero tienen que venir los caballos antes que la carreta: nuevo Tribunal Supremo, Consejo Electoral y cronograma. Después quiero fortalecer mi movimiento y participar. Mi aspiración es contribuir a construir esa Venezuela de libertad, instituciones y oportunidades.
– ¿Qué necesita Venezuela para recuperar su economía?
Los venezolanos quieren salir del infierno económico provocado por mala administración, corrupción y un modelo equivocado. Venezuela tiene enormes recursos, pero sufre apagones, falta de agua y produce menos de un millón de barriles, frente a los 3,5 millones de cuando llegó Chávez. Hay que recuperar la industria energética e incorporar inversión privada. Tras 25 años de discurso contra el capitalismo y la inversión extranjera, más del 85% aprueba que lleguen empresas extranjeras. La prioridad es recuperar electricidad, atraer inversión y convertirla en producción y prosperidad.
EL DEBER