
La situación ambiental en Bolivia alcanza niveles preocupantes tras el reporte de 824 focos de calor y dos incendios forestales activos en Otukis (Santa Cruz) y Tarija. Más allá de la emergencia climática, activistas y expertos señalan que estos desastres no son incidentes aislados ni accidentales. Las denuncias apuntan a que el fuego es provocado de manera estratégica con el objetivo de expandir la frontera inmobiliaria y agropecuaria, ignorando por completo la «pausa ambiental» vigente.
La activista Rita Saavedra advirtió sobre la existencia de profundos conflictos de intereses dentro del actual gobierno, una situación que deja desprotegidos y sin recursos a los bomberos voluntarios. Según Saavedra, el poder económico del agronegocio impulsa la quema intencional de tierras para luego redefinir su uso, mientras la Asamblea Legislativa mantiene congeladas las leyes que permitirían endurecer las sanciones contra los responsables de estos ecocidios.
Consecuencia letal: La destrucción de la biodiversidad, sumada al impacto del fenómeno del «Super Niño», está agotando rápidamente las fuentes de agua en el país, lo que derivará en una crisis hídrica inminente que pondrá en riesgo la seguridad alimentaria de todos los bolivianos.
Por su parte, el biólogo Vincent Vos afirmó que detrás de estas quemas operan «intereses oscuros» vinculados al tráfico de tierras y al lavado de dinero. Vos comparó la situación con la crisis de seguridad institucional que vive México, criticando que en Bolivia no se castiga a los culpables, sino que se los amnistía. El investigador denunció además que sectores beneficiados por el fuego ocupan cargos públicos, y que son los mismos que provocan los incendios quienes llegan a prohibir el ingreso de bomberos a las zonas afectadas para encubrir los delitos cometidos en los bosques primarios y áreas protegidas.
El investigador, aseguró también, que esto va más allá del hecho de estar o no preparados para enfrentar los incendios, sino que se debe actuar para identificar los verdaderos problemas y la meta sea eliminar o en su defecto reducir los mismos al mínimo, en lugar de asumir este tiempo como una temporada establecida de quemas que afecta la naturaleza y la maravillosa biodiversidad que tiene Bolivia.
RAMIRO CHARCAS
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP