
Un análisis efectuado a comienzos de este mes por el Laboratorio de Calidad Ambiental del Instituto de Ecología dependiente de la Facultad de Ciencias Puras y Naturales de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) evidenció la presencia de minerales pesados como cadmio, plomo y hierro en las aguas de Hampaturi, macrodistrito rural del municipio de La Paz, ubicado a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m).
Las muestras fueron obtenidas a finales del mes de septiembre de la presente gestión de diferentes sectores de esa zona que se constituye en una de las áreas de mayor importancia ecológica y estratégica para el abastecimiento de agua potable a gran parte de la ciudad de La Paz, para ello se contó con la participación de especialistas que verificaron que dichas tomas fueran correctamente realizadas.
También el sector cuenta con al menos otra represa, es la de Ajuan Khota, que se encuentra algunos metros más arriba de la presa de Hampaturi y que es un embalse dentro del Patrimonio Natural Paisajístico Serranías de Hampaturi (v. “Contaminación en Hampaturi: entre cavernas, cascadas y copajira”, 07/05/24, ANA Bolivia).
La exposición al cadmio ocurre principalmente a través de la alimentación (suelos y aguas contaminadas) y es considerado un metal pesado altamente tóxico clasificado como carcinógeno humano (Centro Nacional de Telemedicina, Perú), provoca además daños renales, afectación ósea (desmineralización, fragilidad, osteoporosis) y problemas pulmonares.
La zona de estudio cuenta con una gran riqueza en flora y fauna, pues ese piso ecológico altoandino presenta paja brava, gramíneas, thla, kiswara, yareta, pequeños arbustos con flores coloridas, así como cactáceas, musgos y bofedales. También destacan aves como la gaviota andina y otras de alta montaña, pequeños mamíferos y roedores, además de camélidos y ganado vacuno junto a pequeños reptiles y anfibios, entre otros.
Por su parte, la Empresa Pública y Social de Agua y Saneamiento (EPSAS S.A.) cuenta con instalaciones de tratamiento de las aguas que provienen de las represas del sector para ser trasladadas por gruesas cañerías a la planta de Pampahasi, de donde sería distribuida a la ciudad de La Paz y otros sectores para su consumo.
Las muestras analizadas
Denominadas como “aguas de color” para su mejor identificación, estas aguas son producto emanadas de las bocaminas y son conocidas como agua de copajira
Este primer análisis es de una muestra obtenida de las denominadas “aguas de color” que en realidad son las que emanan las bocaminas ya estén activas o no, y destaca la presencia de metales considerados altamente tóxicos como el mercurio, el cadmio, el plomo e inclusive el manganeso y el hierro .
Al respecto vale especificar que la exposición al cadmio ocurre principalmente a través de la alimentación (suelos y aguas contaminadas) y es considerado un metal pesado altamente tóxico clasificado como carcinógeno humano (Centro Nacional de Telemedicina, Perú), provoca además daños renales, afectación ósea (desmineralización, fragilidad, osteoporosis) y problemas pulmonares.
Cabe destacar que el responsable del laboratorio de Calidad Ambiental de la UMSA es el ingeniero Jaime Chincheros Paniagua, quien firma en esa condición los susodichos análisis.
Paralelamente hay que añadir que el plomo, también detectado en los análisis, es otro metal pesado siendo que la exposición al mismo daña múltiples sistemas del cuerpo y se acumula en los huesos, el cerebro, los riñones y el hígado, sin que exista un nivel seguro de exposición, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Otro sector analizado es el denominado “Represa Alto” donde entre los metales detectados se encuentra el hierro (Fe), mismo cuyo límite de determinación en el cuadro es de 0.020 y se ha encontrado una cantidad de 0.023.
En tal sentido el hierro, cuando se encuentra en exceso provoca intoxicación causando graves daños a la salud, que van desde la irritación digestiva hasta el fallo multiorgánico o la muerte (manual MSD Versión para público general).
Análisis relativo al análisis de las vertientes del sector
El sector no se limita a acuíferos en situados en la planicie, donde se encuentran las represa, sino que también existen muchos otros acuíferos que provienen de vertientes situadas en las laderas, especialmente la ladera este, y donde se presume la existencia de actividades mineras.
“Hemos sacado análisis con ingenieros agrónomos, con especialistas acreditados de la UMSA y de una manera muy profesional en cuatro puntos de la represa de Hampaturi, en la parte donde está el rebalse, en la parte del principio, es decir en la parte norte, luego la parte del medio y la parte dónde sale el agua y justamente la cuarta prueba es el agua naranja ácida de mina que es la que más nos preocupa, en las cuatro pruebas ha salido cadmio, porque lo que se está extrayendo ahora es wólfram (W), subrayó el activista ambiental Francisco Prada, quien participó activamente de las tomas de muestras.
La agricultura anima la vida del lugar y alimenta a los paceños
De otro lado, es necesario aclarar que, en el sector, especialmente aguas abajo se cultivan hortalizas (coliflor, brócoli, zanahoria, cebolla, hierbas aromáticas, vegetales de hoja y hortalizas en carpas solares o al aire libre), relievando además que dicha producción es considerada como ecológica, pues se cultiva sin agroquímicos, empleando abono orgánico y riego con agua proveniente de las cumbres.
Al respecto los comunarios de esas áreas, aseguran que la irrigación a sus cultivos se produce por aspersión y no así empleando agua del río, aunque cabe tener presente que hay aguas que podrían llegar a los cultivos por vía subterránea, al estar tan cerca a acuíferos, en tal sentido la contaminación acuífera subterránea en Bolivia es un problema ambiental y de salud pública grave impulsado por la minería, la falta de alcantarillado, el uso de agroquímicos y la sobreexplotación de los recursos hídricos.
Sobre el particular es preciso apuntar que, según informes del Instituto DELTA Bolivia, el país concentra unas 53 mil toneladas métricas de reservas de wolframio (o wólfram), posicionándose como el principal extractor de este metal en Sudamérica. Sobre el particular quizá no esté por demás preguntarse: ¿cuánto aporta dicha explotación al Tesoro General de la Nación (TGN)?