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La Reserva Federal deja intactos los tipos de interés en el debut de Kevin Warsh y abre la puerta a una subida antes de final de año

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Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, en el Senado estadounidense (Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images).

La Reserva Federal deja intactos los tipos de interés e inaugura nueva etapa al frente de Kevin Warsh. El banco central de Estados Unidos mantiene el precio del dinero entre el 3,5% y el 3,75%, pero abre la puerta a una subida de tipos de interés antes de finales de año.

«La actividad económica está creciendo a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre, que se debe, en parte, al conflicto en Oriente Medio», explica el organismo en la nota de prensa tras la primera reunión presidida por Kevin Warsh, en la que se apunta a que es más probable que el siguiente movimiento sea una subida de tipos de interés que una bajada. Es la dirección contraria a la esperada hasta ahora.

Y es que en su primera reunión, el nuevo presidente de la Reserva Federal se enfrenta a un giro en el horizonte que comenzó antes de su llegada. Cuando fue nombrado por Donald Trump en enero, la Reserva Federal parecía encaminarse a una bajada en los tipos de interés que abaratase el dinero para los hogares y empresas estadounidenses. Buscaba soplar a favor de un mercado laboral que parecía enfriado y una inflación controlada.

Sin embargo, el estallido de la guerra de Irán ha dado un giro de 180 grados a sus intenciones. El empleo ha demostrado fortaleza y la inflación se ha disparado hasta el 4,3%, su nivel más alto de los últimos tres años.

Si en su reunión de abril, una docena de gobernadores proyectaba un recorte de tipos de interés este 2026, ahora la mayoría prevé una subida este año. El movimiento casa con las proyecciones económicas que ha publicado tras la reunión: prevé una subida de la inflación media hasta el 3,6% en Estados Unidos, frente al 2,7% que proyectaba en marzo.

El volantazo de Kevin Warsh

Kevin Warsh llega al sillón de mando de la FED dispuesto a dar un volantazo en la institución, tanto en el fondo como en la forma. En el fondo, porque Warsh quiere tocar teclas diferentes para mover el precio del dinero a las que acostumbraba su predecesor; y en la forma, porque plantea todo un cambio en su estrategia de comunicación.

Si hasta ahora la gran palanca de actuación de la FED eran los tipos de interés, Warsh ha insistido en las últimas semanas en sus intenciones de reducir el balance de la FED. Es decir, menguar el peso que el organismo ejerce sobre la economía estadounidense.

Por otro lado, el nuevo presidente apuesta por ser más opaco en todo lo que rodea a las decisiones de la institución. El economista ya ha dejado caer que es partidario de una comunicación menos transparente y que dé menos pistas sobre movimientos futuros —lo que en la jerga financiera se conoce como ‘forward guidance’—. De hecho, no se descarta que las ruedas de prensa posteriores a las reuniones de la Reserva Federal dejen de ser periódicas o que elimine indicadores sobre las proyecciones y perspectivas de cada uno de los gobernadores de la FED, algo que sí ocurría hasta ahora.

(CADENA SER)

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