
El Gobierno de Cuba sacó pecho este miércoles para defender al expresidente de la isla Raúl Castro tras la orden de arresto de EE.UU. en su contra calificándola como un «acto infame» y confiando en «la disposición» de su pueblo para resistir ante la presión de Washington, que «tendrá que cambiar».
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, reiteró en esta jornada durante una rueda de prensa con más de 40 corresponsales extranjeros y decenas nacionales que la orden de arresto de la Fiscalía de Florida (EE.UU.) contra Castro «es un acto infame que no tiene ningún valor legal ni ético ni práctico».
Señaló que esta acción, así como «el anuncio los jueves alternos de nuevas sanciones» a Cuba por parte de la Administración del presidente, Donald Trump, «están dirigidas a incrementar la asfixia» y «a cerrar toda válvula de escape» al pueblo isleño.
Reconoció que en los próximos meses «habrá que esperar otros actos de esta naturaleza», aunque señaló que en algún momento «la política de EE.UU. contra Cuba tendrá que cambiar».
También «porque es la voluntad de la mayoría de los estadounidenses y será imposible engañarlos y contener a los cubanos residentes allí que no quieren y se oponen al sufrimiento impuesto a su familia» en la isla, puntualizó.
El cambio deberá llegar «con este Gobierno o con el siguiente, o con el próximo», afirmó el canciller, confiando en que «la resistencia victoriosa, la disposición a defender la patria basada en ideas profundas, es la estirpe del pueblo cubano».
La orden de arresto contra Raúl Castro
Este lunes, la Fiscalía de Florida obtuvo una orden de arresto estatal contra el expresidente cubano Raúl Castro por conspiración para cometer asesinato en primer grado por el derribo en 1996 de dos avionetas de EE.UU. de la organización humanitaria Hermanos al Rescate.
La orden fue emitida después de que el fiscal general del estado, James Uthmeier, ordenara el año pasado reabrir la investigación sobre la participación de Castro en el ataque en el que murieron cuatro personas, cuando entonces era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Raúl Castro, de 95 años y retirado de la vida política aunque todavía con voz y voto en las «decisiones estratégicas del país», según el propio Gobierno cubano, también fue acusado formalmente en mayo pasado por la justicia federal de EE.UU. por su presunta participación en los hechos, incluidos cargos de asesinato y conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses.
Cuba y Estados Unidos atraviesan su momento de mayor tensión en décadas, enmarcado en una profunda crisis interna en la isla y una política de «máxima presión» por parte de Washington desde inicios de 2026, primero con un bloqueo petrolero y sanciones desde mayo que ahuyentan a las empresas extranjeras.
(EFE)