
La Policía Federal de Brasil ejecutó este sábado 22 de noviembre de 2025 una orden del Supremo Tribunal Federal y detuvo de manera preventiva al expresidente Jair Bolsonaro. La medida se tomó luego de que intentara romper su tobillera electrónica y violar las restricciones de su arresto domiciliario.
Tras la detención, Bolsonaro fue trasladado a la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde permanecerá en una “sala de Estado”, un espacio reservado para autoridades de alto rango. El Supremo Tribunal Federal justificó la medida para “garantizar el orden público y el cumplimiento de la condena”.
Bolsonaro fue condenado en agosto a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado de 2022, cuando sectores militares y civiles intentaron desconocer los resultados electorales que dieron la victoria a Luiz Inácio Lula da Silva. Desde entonces, el expresidente había permanecido bajo arresto domiciliario, con vigilancia electrónica y restricciones de movilidad.
La detención preventiva ocurre en medio de un clima político tenso en Brasil, marcado por la presión de sus seguidores, que denuncian persecución, y por la exigencia de sectores democráticos de que se cumpla la sentencia sin privilegios. Analistas advierten que este episodio puede profundizar la polarización y tendrá repercusiones en la región, especialmente en la relación de Brasil con sus vecinos y con Estados Unidos.
AGENCIAS