Desaguadero: comerciantes rechazan el boliviano y exigen soles que vale cuatro veces más

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El boliviano perdió terreno frente al sol peruano en la frontera entre Bolivia y Perú y comenzó a dejar de ser una moneda habitual para las transacciones comerciales en Desaguadero, donde comerciantes y compradores afrontan un tipo de cambio que ha multiplicado por más de cuatro el valor del sol en bolivianos en los últimos tres años.

En septiembre de 2023, un sol peruano equivalía a unos Bs 0,82, mientras que en septiembre de este año se cotiza alrededor de Bs 3,60 a Bs 3,71 en la zona fronteriza, según el registro utilizado por comerciantes. El Banco Central de Bolivia (BCB), por su parte, registró este lunes una cotización indicativa de Bs 3,74 por sol.

La evolución muestra un deterioro acelerado del poder de compra del boliviano frente a la moneda peruana. En términos simples, mientras en 2023 un boliviano permitía adquirir alrededor de 1,22 soles, ahora equivale a cerca de 0,27 soles.

El cambio se refleja en las calles de Desaguadero, uno de los principales puntos de intercambio comercial entre ambos países. La actividad se concentra especialmente los martes y viernes, días tradicionales de feria, cuando comerciantes y compradores cruzan la frontera en ambos sentidos. Estudios sobre la dinámica comercial de la zona señalan que estas jornadas concentran miles de personas y constituyen el núcleo de la economía fronteriza.

“Antes era llenito. Los martes era regular, pero ahora ni regular”, relató una comerciante al describir la reducción de la actividad comercial.

Otros vendedores señalan que el problema no se limita a la cantidad de compradores. La pérdida de valor del boliviano modificó también la forma de pago: comerciantes peruanos comenzaron a privilegiar el sol y algunos directamente dejaron de aceptar bolivianos.

La situación se produce después de un proceso de depreciación que se aceleró durante 2025 y 2026. Según los registros proporcionados para esta nota, el sol pasó de Bs 0,82 en septiembre de 2023 a Bs 2,81 un año después; alcanzó Bs 4,69 en mayo de 2025, bajó a Bs 3,37 en septiembre de ese año y se situó en Bs 2,97 en junio de 2026. En agosto llegó a Bs 3,59 y actualmente se mueve alrededor de Bs 3,60-Bs 3,71 en la frontera.

El cambio coincide con la transición de Bolivia hacia un régimen cambiario flexible. El 29 de junio el BCB estableció un nuevo tipo de cambio oficial y abandonó el esquema de paridad fija. La autoridad monetaria sostiene que el régimen anterior había perdido consistencia debido al agotamiento de las reservas internacionales, la creciente demanda de divisas y la expansión del mercado paralelo.

La cotización oficial del dólar pasó de Bs 6,96 durante los primeros meses del año a un promedio de Bs 10,81 en julio y Bs 11,82 en agosto, según las series del BCB. Para septiembre, la cotización oficial continuó por encima de Bs 12.

Menos compradores y más presión sobre el comercio

La pérdida de valor del boliviano tiene un efecto directo sobre quienes dependen de los compradores procedentes de Bolivia. Cuando el visitante boliviano necesita más moneda nacional para obtener la misma cantidad de soles, sus compras en el lado peruano se encarecen.

El fenómeno se suma a otros problemas que ya habían reducido la actividad fronteriza. En mayo, durante los bloqueos registrados en Bolivia, medios peruanos reportaron una fuerte caída del tránsito y del comercio en Desaguadero, incluso durante los tradicionales días de feria.

Pero ahora el problema es diferente: la frontera vuelve a tener movimiento, aunque la moneda boliviana perdió capacidad de compra.

El efecto también alcanza al comercio formal. El Desaguadero es una ruta relevante para el intercambio entre ambos países. Entre 2010 y 2025, el flujo comercial de Bolivia por esta vía superó los 34 millones de toneladas, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones bolivianas por esta ruta crecieron 28% en volumen respecto al mismo periodo de 2025 y las importaciones aumentaron 4%.

El contrabando encuentra nuevos incentivos

La modificación del tipo de cambio también está alterando los incentivos para el comercio ilegal.

En la zona fronteriza se observa una mayor oferta de productos bolivianos en el lado peruano, incluso de mercancías que anteriormente eran comercializadas de manera más discreta.

Entre ellas aparece el gas licuado de petróleo (GLP). Comerciantes consultados en la zona señalan que algunos negocios peruanos que antes ofrecían garrafas bolivianas clandestinamente ahora lo hacen con mayor apertura.

Este fenómeno debe entenderse dentro de una frontera donde las diferencias de precios y tipos de cambio históricamente han generado oportunidades para el comercio informal y el contrabando. Investigaciones académicas sobre Desaguadero describen precisamente estas diferencias de precios, monedas y disponibilidad como factores que modifican la dirección de los flujos comerciales fronterizos.

La salida ilegal de productos bolivianos hacia Perú no es un fenómeno nuevo. En agosto, un reporte periodístico documentó el traslado clandestino de alimentos desde Bolivia hacia territorio peruano y señaló a Desaguadero como uno de los puntos utilizados para sacar mercancías.

Para los comerciantes de ambos lados de la frontera, el efecto más visible es la incertidumbre. El precio de una operación puede cambiar dependiendo de la moneda utilizada y de la cotización vigente durante la jornada.

Desaguadero, que durante décadas funcionó con una economía basada en el intercambio entre bolivianos y soles, enfrenta así una nueva realidad: el sol gana espacio como moneda de referencia mientras el boliviano pierde aceptación y poder de compra al otro lado de la frontera.

EL DEBER

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