
El fenómeno de El Niño dejó de ser únicamente un evento climático para transformarse en un factor macroeconómico con impacto directo en la inflación, las divisas y los mercados financieros de América Latina, según advierten bancos de inversión como Morgan Stanley, Bradesco BBI y Saxo Bank. En apenas dos sesiones, los futuros del café arábica pasaron de subir 16% a caer cerca de 9%, una volatilidad que analistas atribuyen al cierre de posiciones especulativas y a la incertidumbre climática. El episodio es una primera señal de lo que podría convertirse en uno de los grandes riesgos de los próximos meses: la prima de riesgo climática ya se incorpora en los mercados.
Morgan Stanley advierte que un episodio intenso de El Niño podría añadir hasta 168 puntos básicos a la inflación en Brasil, 132 en Colombia y 209 en Perú, mientras que México también registraría un impacto, aunque más moderado. “El Niño rara vez es un shock macroeconómico puro: los bancos centrales suelen ignorar los shocks alimentarios de primera ronda, pero reaccionan con mayor contundencia cuando el shock interactúa con la depreciación del tipo de cambio, la indexación o el estrés fiscal”, señalaron los analistas.
El FMI y Morgan Stanley coinciden en que el auge de las inversiones en inteligencia artificial y tecnologías emergentes está evitando una desaceleración más profunda. “El dinamismo tecnológico compensa parcialmente el impacto negativo del conflicto y del fenómeno climático”, subrayó el informe.
El Niño ya impacta en los mercados agrícolas: el azúcar enfrenta riesgo de menor lluvia en India y Tailandia, el aceite de palma es vulnerable a sequías en Indonesia y Malasia, y los granos muestran un panorama heterogéneo, con Argentina y el sur de Brasil beneficiados por mayores precipitaciones, mientras el centro-oeste brasileño enfrenta lluvias irregulares y calor extremo. Bradesco BBI advierte que “El Niño introduce riesgos alcistas para la inflación a través de los precios de los alimentos y riesgos bajistas para los volúmenes de exportación”.
Saxo Bank amplía la visión y asegura que el impacto recorre toda la cadena de suministro: fabricantes de alimentos, empresas de bebidas, distribuidores y minoristas pueden verse obligados a afrontar mayores costos de materias primas, transporte y logística. El Niño también redistribuye riesgos y oportunidades en las bolsas latinoamericanas. Bradesco BBI recuerda que durante los episodios más severos de 2015 y 2023, su canasta de acciones ganadoras superó en 26 puntos porcentuales a la de las compañías más expuestas.
Entre las potenciales beneficiadas figuran Axia, Eneva, São Martinho, Camil, Ecopetrol, Enel Chile, Colbún, Aguas Andinas, 3tentos y Cresud, mientras que Sabesp, SLC Agrícola, Credicorp, IFS, Buenaventura, Bancolombia, Antofagasta y Banco do Brasil aparecen entre las más vulnerables por su exposición a la sequía, las inundaciones o el deterioro de la actividad agrícola y minera. En Brasil, cuando la hidrología rinde por debajo de lo esperado y la demanda aumenta, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico se ve forzado a despachar plantas térmicas costosas, un escenario que favorece a generadoras como Axia y Eneva, mientras presiona a compañías como Sabesp.
En los países andinos, Ecopetrol aparece como beneficiada por el aumento de la generación eléctrica a gas, mientras que Credicorp, IFS, Bancolombia y Buenaventura figuran entre las más sensibles. Chile representa la excepción, con Enel Chile, Colbún y Aguas Andinas favorecidas por mejores condiciones hidrológicas, mientras Antofagasta permanece bajo vigilancia por riesgos logísticos en el norte.
En general, el fenómeno climático puede empezar a condicionar las expectativas sobre inflación, divisas y mercados financieros mucho antes de que sus efectos se reflejen plenamente en la economía real. El Niño comienza en las aguas del Pacífico, pero sus consecuencias pueden terminar sintiéndose en los supermercados, los bancos centrales y las bolsas de todo el mundo.
BLOOMBERG