
En un recorrido por zonas fronterizas como Desaguadero y Bermejo, el Viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, confirmó la persistencia del contrabando hormiga. Productos bolivianos, como el aceite y el maple de huevos, se comercializan en el lado peruano a precios que duplican e incluso triplican su valor original. Por ejemplo, el litro de aceite llega a venderse en 30 bolivianos, cuando su precio de fábrica en Bolivia es menor a 14. Un maple de huevos cuesta hasta Bs 54, y dos litros de aceite se ofrecen por Bs 67.
Pese a que industrias nacionales, como las aceiteras de Cochabamba, aseguran que la producción y distribución son normales, los productos desaparecen rápidamente de los mercados. Autoridades atribuyen esta escasez a intermediarios que desvían la mercadería hacia las fronteras a través de rutas alternas, alimentando el contrabando hormiga.
Si bien se ha verificado la presencia del Ejército en puntos de control, su labor se ve limitada. Contrabandistas, tanto bolivianos como peruanos, actúan con violencia para evitar controles e intervenciones.
Además, preocupa la reactivación de ferias fronterizas en lugares como Kasani, donde se venden productos bolivianos. Este fenómeno también se repite en comunidades limítrofes con Brasil, Paraguay y Argentina. Aunque estas ferias tienen respaldo por acuerdos de libre comercio, su magnitud y carácter nninformal generan preocupación.
WILMA CATARI
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP