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Sacerdote preso por delito sexual, joven víctima huye y temen más casos

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El municipio de Pojo, en el Cono Sur de Cochabamba, enfrenta una grave denuncia por presunta violencia sexual contra un adolescente. El acusado es el párroco Lorenzo Antonio F.V., quien también ejercía como docente en una unidad educativa local. Actualmente cumple detención preventiva en el penal de Arani, mientras se investiga la posible existencia de otras víctimas.

La denuncia fue presentada por los padres del menor, quienes viven con profunda angustia: su hijo desapareció hace una semana tras salir de casa rumbo al colegio, y hasta el cierre de esta edición no se tienen noticias de su paradero. Temen que su ausencia esté vinculada al miedo a represalias, luego de haber revelado lo ocurrido.

Los padres del adolescente, entrevistados por el medio local Producciones Pojeñito, relataron que su hijo mostraba signos de tristeza y retraimiento. Había pedido cambiar de colegio y, tras insistentes preguntas, confesó a su madre que había sido víctima de violación por parte del sacerdote. Según el testimonio, el religioso lo citó en su domicilio bajo el pretexto de revisar sus calificaciones, y allí habría ocurrido la agresión. El joven también mencionó que no era el único en haber vivido esa situación.

Ante la denuncia, el director de la Dirección Departamental de Educación (DDE) de Cochabamba, Édgar Veizaga, instruyó el inicio de un proceso disciplinario contra el docente. Este trámite tiene un plazo de 40 días y podría derivar en la expulsión definitiva del Magisterio, conforme al Reglamento de Faltas y Sanciones. La investigación continúa y podría revelar más casos.

Este medio intentó contactar a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) de Pojo. Una funcionaria respondió que se encontraba en trabajo de campo y con problemas de señal, lo que impidió una comunicación fluida. Se dejó un mensaje, pero no se obtuvo respuesta hasta el cierre de esta edición.

El sacerdote permanece con detención preventiva por seis meses en el penal de Arani, mientras avanza el proceso por presunta violación a infante, niño, niña o adolescente. Meses atrás, en agosto, su imagen pública era distinta: en una entrevista local, invitaba a una festividad religiosa y hablaba de fe, unión familiar y convivencia comunitaria.

Este caso emerge en un contexto marcado por un reciente fallo judicial: el 2 de septiembre, dos sacerdotes jesuitas fueron sentenciados por encubrimiento de abusos sexuales en el marco del caso Alfonso “Pica” Pedrajas Moreno (+), lo que ha reactivado el debate sobre la responsabilidad institucional y la protección de menores.

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