
El exministro de Defensa, Reimy Ferreira, señaló que habría existido un “sabotaje” contra el funcionamiento de radares en territorio nacional, debido a intereses relacionados con el tráfico de drogas, los cuales pretenden mantener a Bolivia como un “corredor” de la actividad ilegal.
Ferreira, quien ejerció el cargo durante el periodo de Evo Morales, se pronunció después de que el Gobierno actual lo denunció, junto a otros tres exministros, por un presunto daño económico por el proyecto de los radares que no ha funcionado en su cabalidad, pese a la inversión y ampliación de plazos.
En redes sociales, Ferreira señaló que el sabotaje no viene del nivel presidencial ni de los ministros sino de “círculos medios interesados en que como país no tengamos el control del espacio aéreo, que es un lucrativo corredor que se utiliza desde Perú, Bolivia y Colombia para llevar droga a Brasil, Argentina y Paraguay generando millones de dólares”.
En entrevista con ERBOL, el exministro complementó que, cuando se perfilaba el proyecto al 2015-2016, la administración aeroportuaria hacía la “vida imposible” de trabajar en sus predios y, además, había celos de algunos ministerios que consideraban innecesarios los radares.
“Lo que pasa es que el tema del corredor que es Bolivia, es el único punto ciego en Sudamérica, por si acaso. Es un corredor muy lucrativo. La droga de Colombia Ecuador, Perú, pasa por Bolivia y se va a Brasil, Argentina y Paraguay. Entonces, yo lo sentí eso, sentí bastante la falta de cooperación”, dijo Ferreira en el programa La Tarde en Directo.
Dijo que no es casual está situación y exhortó a mirar quién se beneficia o perjudica, porque con los radares se liquidaría el millonario tránsito aéreo relacionado al tráfico.
“Hay intereses que van más allá y que vienen de antes y que siguen ahora, no es nuevo. Es algo muy viejo, yo lo sentí desde el comienzo. Era una actitud muy hostil. Repito, lo único que empujaban era lo de la Fuerza Aérea, porque los otros sectores le ponían solo ‘peros’ al proyecto”, recordó.
Lamentó que este tema de los radares haya sido satanizado o politizado.
El Gobierno actual denunció un daño económico de más de mil millones de bolivianos. Mencionó que de 11 radares, solo dos funcionaban sin observaciones, mientras que nueve tenían observaciones y dos no estaban operativos.