Logo800

“Un Gobierno se evalúa también por sus decisiones”

Facebook
Twitter
WhatsApp
LinkedIn
Telegram
Email
Imprimir

A ocho meses del inicio de la actual administración, el analista político Jorge Richter sostiene que un gobierno ya puede ser sometido a una evaluación, aunque no desde los resultados finales de gestión, sino a partir de indicadores como el estilo de conducción, la legitimidad, la gobernabilidad y la lectura del momento político. En entrevista con el programa Fuego Cruzado de RTP, explicó que el principal problema del Ejecutivo radica en las “no decisiones” y en una interpretación equivocada del contexto que recibió al asumir el poder. Según su análisis, el presidente llegó al final de un ciclo político sin comprender que ese escenario exigía preservar elementos de continuidad para garantizar estabilidad y, al mismo tiempo, impulsar una reconstrucción institucional. A su juicio, la falta de lectura histórica explica buena parte de los tropiezos registrados durante los primeros meses de gestión y marca una tendencia que ya puede ser observada.

Para Richter, el contexto de polarización obligaba a construir consensos antes que profundizar las confrontaciones. En ese sentido, afirma que el Gobierno perdió la oportunidad de impulsar un verdadero proyecto de unidad nacional que rescatara los avances institucionales del Estado Plurinacional sin reproducir las prácticas que desgastaron al anterior ciclo político. El analista remarca que un liderazgo efectivo debe responder a las condiciones que impone la historia y no únicamente a las aspiraciones del gobernante. Cuestiona que varias de las principales decisiones económicas, como los cambios en la política de combustibles, no hayan producido mejoras perceptibles para la ciudadanía. Señala que persisten las filas, la incertidumbre sobre el abastecimiento y el déficit fiscal, mientras la falta de transparencia en la importación de carburantes continúa siendo uno de los principales problemas estructurales del Estado.

Otro aspecto que Richter considera preocupante es el deterioro de la legitimidad de gestión. Explica que el respaldo obtenido en las urnas constituye una legitimidad de origen que, con el paso de los meses, debe transformarse en confianza sostenida mediante resultados y capacidad política. Sin embargo, asegura que las encuestas muestran una pérdida de popularidad y evidencian dificultades para consolidar una base territorial, social e institucional. En su criterio, el Ejecutivo carece de una mayoría parlamentaria sólida y no controla la agenda política. También advierte que parte del respaldo que aún conserva responde más al rechazo de ciertos sectores hacia un eventual retorno del antiguo liderazgo del MAS-IPSP que a una adhesión al proyecto gubernamental.

Finalmente, Richter cuestiona el perfil del gabinete y sostiene que el país necesita autoridades con mayor profundidad histórica y política para enfrentar la compleja coyuntura nacional. Define a la actual administración como un “gobierno de consultores”, al considerar que predomina una visión técnica sobre una comprensión integral del proceso sociopolítico boliviano. Asimismo, critica que los conflictos recientes hayan sido gestionados mediante acuerdos circunstanciales y posteriores procesos de judicialización, lo que —según advierte— deteriora la confianza con los sectores sociales. También observa inconsistencias en la relación del presidente con su propio vicepresidente y con otras autoridades del Ejecutivo, hechos que, a su juicio, debilitan la cohesión interna del Gobierno. Richter concluye que el problema no radica en las cualidades personales del mandatario, sino en su capacidad para conducir políticamente el Estado. Desde su perspectiva, las tendencias observadas en estos primeros meses anticipan un escenario complejo si no se producen cambios en el liderazgo y en la toma de decisiones.

ANNETT SOLIZ RIVERO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio