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Esse Ejjas: 25 años sin territorio, al borde de la desaparición y afectados por mercurio

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Un reportaje producido en colaboración con el Centro Pulitzer, en alianza con RAI Bolivia, Mongabay Latam y Asuntos Centrales, revela la difícil situación que atraviesa la comunidad indígena Esse Ejja de Eyiyoquibo, prácticamente confinada, sin territorio y al borde de la desaparición.

Durante siglos, los Esse Ejja navegaron los ríos amazónicos sin conocer fronteras: el agua era su hogar y el bosque su sustento. Hoy, los que se encuentran en Eyiyoquibo viven en extrema vulnerabilidad, cada vez más lejos del río que les dio vida.

Desde hace 25 años, esta comunidad lucha por un territorio que el Estado boliviano no ha logrado dotarles. Tras años de peregrinación, el 28 de marzo de 2025 el INRA autorizó el inicio del proceso de dotación para 67 familias, con el fin de asentarlas en 1.141 hectáreas del municipio de Rurrenabaque, en el departamento del Beni.

Sin embargo, debido a los conflictos, los Esse Ejja decidieron no iniciar asentamientos en tierras que se encuentren en disputa con terceros.

En un reportaje publicado en 2023, señala que, desde tiempos ancestrales, la vida de los esse ejja ha sido nómada, desplazándose en botes de madera construidos por sus propias manos río arriba y río abajo, haciendo de los recursos que ofrecen sus aguas, su medio de vida y su fuente de alimento.

El artículo enfatiza que su vida fue así durante décadas, hasta que hace 27 años, en 1996, un misionero evangélico llegó a las riberas del río y les habló de una forma de vida diferente, en la tierra.

En búsqueda de estabilidad, aquella fracción de los Esse Ejja terminó fundando una comunidad en Eyiyoquibo, en 10 hectáreas que fueron donadas por la Misión Nuevas Tribus, de la iglesia evangélica.

Aquel asentamiento, aunque desde la tierra, continuó viviendo del río, como lo hicieron ancestralmente sus antepasados, pues el río es su fuente de alimento, su conexión con la naturaleza, pero también la causa de su intoxicación.

“Tenemos dolor de estómago, mareos, diarrea y vómitos”, explica sentado en una banca de madera en medio de la cancha de fútbol en la que los niños juegan indiferentes al frío y a la enfermedad, Lucio Game Moreno, capitán grande de los Esse Ejja.

Pero, ¿qué es lo que está causando éstos y otros males a esta comunidad indígena? Estudios señalan al mercurio como responsable.

Río arriba se encuentran las localidades de Mapiri, Tipuani, Teoponte y Guanay, entre otras, donde se practica la minería aurífera que está contaminando aquel lecho, arrastrando el mercurio por los ríos que luego se unirán a las aguas del río Beni y dejando su huella en las comunidades que viven a lo largo de su lecho. Entre ellos, los esse ejja.

Los habitantes de Eyiyoquibo presentan hasta 25 partes por millón, cuando el límite en el organismo humano es de una parte por millón.

Tras estos hallazgos, el año 2021, el Cedib, junto a la Universidad de Cartagena de Indias, en Colombia, y la Coordinadora Nacional de Defensa de los Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas de Bolivia – Contiocap, decidieron hacer una nueva investigación, pero esta vez sobre la presencia de mercurio en la población.

Entre 2021 y 2022, los investigadores de la Universidad de Cartagena tomaron muestras de cabello de la parte media de la cuenca del río Beni y de toda la cuenca del Madre de Dios, incluyendo parte del río Mamoré, cubriendo parte importante de los principales ríos de Bolivia.

“Hay contaminación por minería y muchas veces nos sentimos avasallados, porque vivimos  de la pesca. Vivimos como nos han enseñado nuestros padres, que nos han hecho criar de la pesca”, asegura el capitán grande, en un español perfecto, pero cuya entonación deja entrever su esse ejja materno.

ÁNGEL LOZANO-RTP

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