
Las personas en la Franja de Gaza siguen debatiéndose a diario entre morir de inanición o por fuego israelí.
Desde que el Gobierno de Benjamin Netanyahu empezó a permitir la entrada de ayuda humanitaria a cuenta gotas, desde finales de mayo y hasta el pasado 27 de junio, 613 palestinos han sido asesinados en los centros de distribución de ayuda humanitaria, aseguró este 4 de julio la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani, en Ginebra.
Los hechos, resaltó la funcionaria, han tenido lugar tanto en puntos de ayuda gestionados por la llamada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF por sus siglas en inglés)-la cuestionada entidad privada, respaldada por Estados Unidos e Israel- como cerca de convoyes humanitarios gestionados por otros grupos de ayuda, incluida la ONU.
“Es evidente que el Ejército israelí ha bombardeado y disparado contra los palestinos que intentaban llegar a los puntos de distribución”
Shamdasani afirmó que aunque la organización no pudo atribuir la responsabilidad de los asesinatos, sí “es evidente que el Ejército israelí ha bombardeado y disparado contra palestinos que intentaban llegar a los puntos de distribución” operados por la Fundación Humanitaria de Gaza.
“Es evidente que el Ejército israelí ha bombardeado y disparado contra los palestinos que intentaban llegar a los puntos de distribución”, aseveró Ravina Shamdasani.
Entre las víctimas mortales, la ONU cuenta a 509 palestinos que murieron cerca de las instalaciones de la Fundación Humanitaria de Gaza.
“¿Cuántos asesinatos se han producido? ¿Quién es el responsable? Necesitamos una investigación. Necesitamos acceso”, remarcó Shamdasani.
La Fundación ha negado que se haya registrado heridos graves o muertos en sus instalaciones y sostiene que los tiroteos fuera de sus inmediaciones son competencia del Ejército de Israel.
La GHF está ligada a exmilitares y antiguos responsables de inteligencia de EE. UU. y en los últimos dos meses sus centros de distribución de ayuda humanitaria han sido el escenario frecuente en el que los palestinos mueren por fuego israelí, razón por las que la ONU rechaza colaborar con esa organización.
Se trata de hechos que en reiteradas ocasiones funcionarios de Naciones Unidas han descrito como una “trampa mortal”. Son cientos de civiles, mujeres, hombres y niños, que han perdido la vida en un intento por conseguir alimentos para sus familias en esos lugares.
Como si fuera poco, una investigación del diario israelí ‘Haaretz’ reveló el pasado 27 de junio, según las declaraciones de soldados que entrevistó, que los militares reciben órdenes de sus comandantes para disparar a las multitudes mientras se acercan a los centros de ayuda a tratar de conseguir comida.
“Es una zona de matar”, afirmó uno de ellos. El Gobierno de Israel negó las acusaciones.
La ONU recalca que la cantidad de asesinados en esas circunstancias puede ser aún mayor. “La cifra de los 613 corresponde al 27 de junio. Desde entonces, mientras leía nuestro último informe de situación, se han producido más incidentes”, agregó Shamdasani.
Shamdasani señaló que la organización está haciendo todo lo posible para verificar las cifras, pero hay un desfase temporal y, debido a la falta de acceso a la información en el terreno, “quizá nunca podamos comprender la magnitud de lo que está sucediendo”.
En la misma rueda de prensa, el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en palestina, Rik Peeperkorn, indicó que una misión de esa agencia en Gaza ha podido visitar a víctimas de este tipo de hecho.
“El jueves vimos a un niño de 13 años al que habían disparado en la cabeza, luchando por su vida en emergencias, y a dos jóvenes de 16 y 21 años, los dos con disparos en la espina dorsal y ahora totalmente paralizados sin posibilidad de recuperación”, aseguró.
(FRANCE 24)