
Por Zhu Zhu, reportera de CGTN
Mientras se desarrollan las Dos Sesiones de 2026 en China, un tema ha destacado entre legisladores, expertos y líderes industriales: cómo el país puede seguir abriendo su economía de manera más sistemática, predecible y de mayor calidad. Este enfoque, ampliamente conocido como apertura institucional, representa un cambio estratégico respecto a las medidas tradicionales que se centraban principalmente en el flujo de bienes y recursos. En su lugar, China está poniendo ahora el énfasis en la alineación de reglas, regulaciones y estándares con las prácticas internacionales, con el objetivo de crear un entorno empresarial más transparente y estable.
Durante las sesiones de este año, conversé con varias figuras clave, entre ellas Peng Shou, miembro de la Academia China de Ingeniería y diputado de la Asamblea Popular Nacional (APN); Kenneth Fok, también diputado de la APN; y Song Zheng, presidenta de la sucursal de Hunan del Banco de Desarrollo de China. Sus perspectivas muestran cómo China está poniendo en práctica la apertura institucional y qué significa este proceso para los socios globales.
Peng Shou subrayó que las reformas institucionales deben ser de largo plazo y sistémicas, en lugar de fragmentadas o específicas para casos aislados.
“Un sistema se basa en la eficacia duradera. No es una acción a corto plazo”, señaló. “No se trata de resolver casos aislados, sino de involucrar a toda la sociedad.”
Esta visión ya se está materializando a través de proyectos piloto en todo el país. Con 22 zonas de libre comercio en funcionamiento y más de 110 medidas innovadoras implementadas en lugares como Shanghai y Hainan, China ha transformado políticas anteriormente dispersas en marcos coherentes. Un ejemplo destacado es el cierre aduanero del Puerto de Libre Comercio de Hainan, que al mismo tiempo agiliza el comercio transfronterizo, fortalece la infraestructura digital y promueve el desarrollo de industrias de alta tecnología. Según explicó Peng, el uso de tecnologías de procesamiento y medidas de valor añadido puede estimular sectores completos, desde la manufactura de alta tecnología hasta los servicios impulsados por la innovación.

El modelo también es adaptable. “Podemos aplicar este enfoque de lista negativa en otras ciudades o zonas de desarrollo”, señaló Peng. “Y podemos construir bases digitales en centros clave como Beijing y Shanghái, utilizando la inteligencia artificial y la tecnología digital como pilares.”
La apertura institucional no se limita a las normas comerciales. Kenneth Fok destacó el papel de los intercambios entre personas. En 2025, China registró casi 700 millones de entradas y salidas, lo que representa un aumento interanual del 14,2 %, mientras que los acuerdos de exención de visado ya se aplican a 29 países. Fok subrayó el potencial de Hong Kong para contribuir a la cooperación internacional y destacó la importancia de trabajar juntos para fortalecer los intercambios amistosos.
Por su parte, Song Zheng destacó los beneficios para los inversores extranjeros.
“Este tipo de apertura institucional permite a los inversores reconocer las ventajas únicas de China y ofrece estabilidad en la actual economía global llena de incertidumbre”, afirmó. “Es algo que estamos construyendo uniendo a las personas en todo el país y reuniendo las ideas de todos.”
La importancia de la apertura institucional va más allá de la simple alineación con estándares globales. Se trata de crear un entorno transparente, predecible e inclusivo que no solo atraiga a socios internacionales, sino que también fortalezca la resiliencia económica de China. Al adoptar este nuevo modelo, China no solo está reforzando su posición en el mercado global, sino también reconfigurando el marco mismo de su desarrollo económico para el futuro.