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Estamos en camino: Una señal global firme desde las recomendaciones del XV Plan Quinquenal de China

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Una vista del Gran Palacio del Pueblo desde la Plaza de Tiananmen en Beijing

Nota del editor: Ankit Prasad es comentarista económico de CGTN. Las opiniones expresadas pertenecen al autor y no reflejan necesariamente las de CGTN.

Las recomendaciones recientemente adoptadas para el XV Plan Quinquenal de China representan un plan detallado y una agenda de continuidad para el desarrollo económico y social del país. Su enfoque es prospectivo, seguro en su determinación, honesto al admitir desequilibrios e insuficiencias, y profundamente centrado en las personas. Lo que no es, sin embargo, es una respuesta cortoplacista y reactiva ante las perturbaciones e incertidumbres actuales, aunque sí es lo suficientemente pragmático como para reconocerlas.

5, 15, 100: Las líneas temporales de la modernización china
Para comprenderlo en su marco temporal, las recomendaciones para el XV Plan Quinquenal constituyen un documento que aparece cada cinco años y se sitúa en la mitad de un plan generacional destinado a lograr una transformación que ocurre una vez cada siglo. Las líneas temporales de esta “obra maestra” del desarrollo son importantes: es un plan a 5 años, que forma parte de un esfuerzo de 15 años, para alcanzar un objetivo que ocurre cada 100 años. Cada uno de esos periodos es más largo que el horizonte político o administrativo de muchos países del mundo.
El XV Plan Quinquenal abarcará de 2026 a 2030, con el objetivo de consolidar las bases y avanzar en todos los frentes hacia la modernización socialista básica para 2035 — objetivo final del plan a 15 años iniciado con el XIV Plan Quinquenal en 2020. Más allá de eso, el objetivo de 2049 — coincidiendo con el centenario de la República Popular China — es construir un “gran país socialista moderno”, que sea “próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso”.

Un tren de alta velocidad llega a la estación Yizhuang de la línea interurbana Beijing-Tianjin el día de su apertura de prueba, 29 de septiembre de 2024. / VCG

Lo que se pretende lograr para 2049 es, en muchos aspectos, comparable a la transformación de Estados Unidos en una superpotencia durante mediados del siglo XX, a la revolución industrial que impulsó al Reino Unido en el siglo XIX, e incluso al ascenso de los imperios coloniales en el siglo XVIII. Sin duda afecta — directa e indirectamente — a una proporción equivalente de personas, y sus efectos podrían ser igualmente transformadores para el mundo.

Leyendo el plan entre líneas, la señal es clara: China avanza de manera firme hacia una transformación excepcional — el tren ha salido de la estación y avanza a toda velocidad hacia su destino.
Al mismo tiempo, esto no implica que el tren esté en piloto automático con el conductor disfrutando del paisaje. Durante la elaboración de las recomendaciones del XV Plan Quinquenal se llevaron a cabo amplias consultas a distintos niveles. El documento explicativo sobre las recomendaciones detalla que el proceso comenzó ya en febrero e involucró estudios en profundidad, proyectos de investigación, simposios, consultas de opinión de todos los sectores y otras actividades. Se recibieron unos tres millones de opiniones a través de internet, que fueron sintetizadas en más de 1.500 propuestas.

Sin exageraciones ni estridencias: un plan, no un manifiesto
Respaldando este enfoque ascendente está la sobriedad y la moderación que se perciben en la redacción del documento. No pretende ser un informe de resultados — ese ya fue presentado por distintos departamentos con ruedas de prensa detalladas sobre lo logrado en el XIV Plan Quinquenal. Tampoco se centra principalmente en temas emocionales o simbólicos. En cambio, presenta un enfoque estructurado y holístico con prioridades claras: desarrollo industrial, innovación científica y tecnológica, mercado interno, estructura económica, apertura, revitalización rural, desarrollo cultural, bienestar público, desarrollo verde, seguridad y defensa nacional.

Un robot corre junto a atletas en la Media Maratón de Beijing Yizhuang y la Media Maratón de Robots Humanoides, 19 de abril de 2025. / VCG


El documento evita declaraciones llamativas: mantiene la búsqueda del desarrollo económico de alta calidad como tarea central. El objetivo principal es lograr que la renta per cápita alcance el nivel de un país desarrollado de ingresos medios para 2035. Y la idea fundamental es reforzar el papel de la demanda interna como motor principal del crecimiento económico. A partir de ahí, el documento se vuelve técnico y entra en detalles, lo que lo diferencia de los manifiestos típicos de algunos países, que suelen prometer hazañas como trenes bala o misiones lunares con plazos irreales. Este, por el contrario, oculta sus elementos más emocionantes tras un lenguaje económico sobrio, despertando la curiosidad sobre las reformas y proyectos que China emprenderá.

Innovación y autosuficiencia frente al proteccionismo y la coerción
Como concesión a los periodistas, sí incluye referencias al panorama geopolítico global, calificando la situación como un cambio profundo en el equilibrio internacional. “El unilateralismo y el proteccionismo van en aumento, y el hegemonismo y la política de poder presentan amenazas mayores”, afirma el documento, señalando que “la rivalidad entre grandes potencias es ahora más compleja e intensa que nunca”. Quienes interpretan el mundo únicamente desde la óptica de Washington podrían verlo como una admisión de que ciertas tácticas para frenar el ascenso de China estarían funcionando. Pero dentro del plan, los factores externos son solo uno de los muchos desafíos reconocidos, y el documento es sorprendentemente sincero sobre los sectores que necesitan mejorar.
Como solución, las recomendaciones del XV Plan Quinquenal insisten en que “la modernización china debe estar respaldada por la modernización en ciencia y tecnología”. Llaman a aprovechar la oportunidad histórica que ofrece la nueva ola de revolución tecnológica e industrial para fortalecer la educación, la ciencia y la innovación. Abogan por “mejoras sustanciales en la autosuficiencia científica y tecnológica” y por una “integración plena entre la innovación tecnológica y la industrial”, de modo que la innovación desempeñe un papel más visible como motor del desarrollo.

Los protagonistas de la película de animación china Ne Zha 2 iluminan el cielo nocturno de Chengdu, 15 de marzo de 2025. / VCG


La idea es clara: volverse inmune a decisiones erróneas y medidas injustas del exterior destinadas a obstaculizar el desarrollo de China — algo que cada vez más países han experimentado recientemente. Cuando alguien decida volver a usar aranceles como arma, imponer controles de exportación de tecnología o nacionalizar empresas chinas en el extranjero, unas capacidades tecnológicas domésticas superiores deberían neutralizar esas acciones. Al mismo tiempo, fortalecer el atractivo cultural y la proyección internacional de China ayudará a contrarrestar narrativas falsas y temores infundados.

La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo
Desde una perspectiva global, el periodo del XV Plan Quinquenal es especialmente relevante porque coincide con un momento en el que China está a la vanguardia de muchas áreas de modernización. Como pocas veces en la historia, el futuro tiene tantas probabilidades de ser inventado en Oriente como en Occidente — un cambio de proporciones sísmicas, que explica también la agitación actual. Pero más allá del ruido, es evidente que, al igual que las grandes transformaciones de épocas anteriores, la modernización de China podría beneficiar no solo al país, sino también al resto del mundo.

news.cgtn.com

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