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Científicos ganan el Nobel por avances que permiten prevenir patologías como el cáncer

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Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi recibieron el Premio Nobel de Medicina 2025 por descubrir las células T reguladoras, clave para evitar que el sistema inmunológico ataque al propio cuerpo. Su investigación, desarrollada durante más de tres décadas, transformó la comprensión de la inmunidad y abrió nuevas vías terapéuticas para enfermedades autoinmunes, ciertos tipos de cáncer y rechazo de trasplantes.

El hallazgo comenzó en 1995, cuando Sakaguchi identificó un tipo de linfocito T que no atacaba, sino que regulaba. Estas células, hasta entonces ignoradas, resultaron esenciales para mantener el equilibrio inmunológico fuera del timo. Años después, Brunkow y Ramsdell descubrieron que mutaciones en el gen Foxp3 provocaban enfermedades autoinmunes graves como el síndrome IPEX, confirmando que este gen es el “interruptor maestro” de las células T reguladoras.

Los tres científicos desarrollaron sus investigaciones en Japón y Estados Unidos. Sakaguchi, inmunólogo japonés, desafió las teorías dominantes sobre la tolerancia inmunitaria y fundó un campo de investigación que hoy sostiene terapias personalizadas. Brunkow, genetista estadounidense, identificó el vínculo entre Foxp3 y la autoinmunidad en modelos murinos, mientras Ramsdell, inmunólogo molecular, consolidó la función reguladora de ese gen en humanos, articulando ciencia básica y clínica.

El Instituto Karolinska destacó que sus aportes permiten diseñar tratamientos más precisos para enfermedades como lupus, diabetes tipo 1, esclerosis múltiple y ciertos tipos de cáncer. Desde la periferia del cuerpo, estas células actúan como guardianes silenciosos, evitando que el sistema inmunológico confunda lo propio con lo ajeno. El comité subrayó que este descubrimiento “sienta las bases de un nuevo campo de investigación” y representa una revolución silenciosa en la medicina moderna.

El proceso

Shimon Sakaguchi (Japón, 1951) identificó en 1995 una nueva clase de linfocitos T capaces de calmar la respuesta inmunitaria y prevenir enfermedades autoinmunes. Las definió como células supresoras y postuló un mecanismo periférico de control inmunológico.

Mary E. Brunkow (1961) y Fred Ramsdell (1960), en EE. UU., aislaron en 2001 el gen Foxp3, cuya mutación provocaba reacciones autoinmunes severas en ratones y humanos (síndrome IPEX). Dos años después, Sakaguchi demostró que Foxp3 regula el desarrollo de las células que él había descubierto.

Los tres científicos compartirán el Nobel de Medicina 2025 y una dotación de 11 millones de coronas suecas.

Las aplicaciones clínicas que ya se exploran incluyen

Enfermedades Autoinmunes: Se busca aumentar la cantidad de células T reguladoras en los pacientes, mediante la administración de interleucina-2 o la transferencia de células cultivadas en laboratorio

Cáncer: Se investiga cómo reducir la presencia de estas células en los tumores, ya que pueden proteger a las células cancerosas del ataque inmunitario

Trasplantes de órganos: Se estudia el uso de las células T reguladoras para prevenir el rechazo de órganos

Los investigadores continúan explorando cómo manipular estas células para modular la respuesta inmunitaria de manera precisa, con la esperanza de revolucionar el tratamiento de múltiples patologías

AGENCIAS

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