
Luego de que Donald Trump anunciara un arancel adicional del 50% a todas las importaciones brasileñas, su homólogo, Luiz Inácio Lula da Silva, convocó una reunión urgente de gabinete para este 10 de julio.
Y, aunque Lula anunció que su país respondería con contramedidas, este jueves tres fuentes gubernamentales aseguraron que las gestiones diplomáticas al interior del Gobierno estaban tomando fuerza para evitar una respuesta recíproca por parte de Brasilia.
De hecho, en las últimas horas el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, afirmó que “la diplomacia brasileña siempre ha estado disponible junto al gobierno americano para buscar una solución de mayor asociación y de mayor entendimiento, como siempre lo hemos hecho”.
Por su parte, el jefe de gabinete de Lula anunció la formación de un grupo de trabajo para determinar la respuesta de la nación suramericana, aunque, según fuentes conocidas por Reuters, es difícil que el mandatario brasileño anuncie medidas concretas hasta que los aranceles estadounidenses entren en vigor.
“Tenemos hasta el 1 de agosto”, indicó un diplomático brasileño que habló en condición de anonimato, quien agregó que la forma en cómo se resuelva el cruce político “determinará la respuesta económica”.
Entretanto, un diplomático del país, que habló con la agencia de noticias Reuters bajo condición de anonimato, destacó que Brasil no sufrirá un gran golpe a su economía por los aranceles de Trump, al menos no en el corto plazo.
“Estamos muy lejos de tener la misma vulnerabilidad que otros países con respecto a Estados Unidos (…) Lamentamos que se haya tomado esta medida, pero no sufriremos a corto plazo el brutal impacto que sufrirían otras economías”, declaró el funcionario.
EE. UU. recibe alrededor del 12 % de las exportaciones brasileñas, menos de la mitad de lo que compra China, y representa solo alrededor del 1 % del PIB.
En cambio, México, la segunda economía más grande de Latinoamérica, envía el 80% de sus exportaciones al territorio estadounidense.
Estados Unidos y Brasil escalaron sus relaciones diplomáticas desde inicios de esta semana, luego de que el lunes Trump publicara un mensaje en sus redes sociales defendiendo de manera incondicional al expresidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien está siendo procesado en la Corte Suprema por su liderar presuntamente un intento de golpe de Estado contra Lula, luego de perder en las elecciones de 2022.
Dos días después, el miércoles, el presidente estadounidense le envió una carta a Lula en la que comunicaba las nuevas medidas económicas contra los productos brasileños, una decisión que responde a la “caza de brujas” de la que, según Trump, Bolsonaro está siendo víctima.
Por otro lado, además de anunciar contramedidas, el jefe de Estado de Brasil defendió que su país es “soberano con instituciones independientes” y que “no aceptará ser tutelado por nadie”. En paralelo, Lula aseguró que el caso de Bolsonaro “es de exclusiva responsabilidad de la Justicia brasileña y, por tanto, no está sujeto a ningún tipo de interferencia o amenaza que viole la independencia” de los poderes.
(FRANCE 24)