
Mientras el sistema financiero reporta un incremento del 35% en sus utilidades, alcanzando Bs 921 millones hasta mayo de 2025, las microempresas atraviesan una de sus peores crisis. A pesar de una leve reducción en la mora bancaria —de 3.3% a 3.2%—, los pequeños productores y emprendedores afirman que continúan haciendo grandes esfuerzos para cumplir con sus obligaciones crediticias.
La banca mantiene su rentabilidad gracias a la diversificación de su cartera: un 31% corresponde a microcréditos, 25% a créditos de vivienda y 24% a empresariales. Los ingresos por intereses y comisiones garantizan sus ganancias, incluso con niveles de mora vigentes.
Sin embargo, del otro lado, los microempresarios denuncian que “los bancos nunca pierden”, y que la reprogramación o refinanciamiento de créditos termina siendo perjudicial para ellos, ya que implica pagar más intereses. Pese a la drástica caída de hasta un 70% en las ventas, siguen afrontando gastos fijos como alquileres y sueldos, sin ingresos suficientes para cubrirlos.
La situación se agrava con el aumento alarmante en los precios de insumos. Por ejemplo, el pegamento para calzado subió de Bs 480 a Bs 770, y el hilo, de Bs 16 a Bs 35. A esto se suma la escasez de productos básicos como el aceite, con largas filas para conseguirlo, y la salida de materia prima al exterior, como el cuero en bruto.
Desde el sector manufacturero advierten que ya hay talleres cerrando y mano de obra migrando a países vecinos. Piden atención urgente del Gobierno para evitar un colapso total.
WILMA CATARI
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP