
En Bolivia, las festividades religiosas son importantes motores económicos que generan un movimiento de dinero que se redistribuye en varios sectores de la población, mediante la venta de diferentes productos y servicios.
Pero esta forma de generar ingresos extras, no solo se da en ciudades capitales, sino también en áreas rurales y a menor escala. Estas celebraciones religiosas atraen a turistas nacionales e internacionales impulsando la economía local generando empleos momentáneos que se traducen en ingresos para la gente que los oferta.
La muerte de 6 personas, días previos a la fiesta del Gran Poder, género un debate en la población. En ese sentido el investigador andino Guido Alejo aclaró que la gente vio en la entrada una opción para solucionar sus problemas económicos.
Este año la entrada del Gran Poder generó 57,6 millones de dólares, pese a la crisis económica. Estos datos pueden servir para plantear propuestas enfocadas a generar este tipo de iniciativas como una política de estado para el desarrollo sostenible.
ÁNGEL LOZANO
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP