
La Cámara Boliviana de Electricidad advirtió que la caída de la producción de gas natural y la falta de nuevas inversiones podrían generar un déficit del energético en los próximos años, con el riesgo de que Bolivia tenga que recurrir a la importación desde 2028.
El presidente de la entidad, Ángel Fanier, explicó que aproximadamente el 66% de la electricidad que genera el país depende actualmente del gas natural. Además, el sector eléctrico consume cerca de un tercio del gas destinado al mercado interno.
Según las estimaciones de la Cámara, la producción nacional de gas y la demanda interna podrían cruzarse entre 2028 y 2030. De concretarse este escenario, Bolivia tendría que importar gas a precios considerablemente superiores a los actuales.
Fanier señaló que el sector eléctrico paga actualmente alrededor de $us 1,3 por millar de pies cúbicos de gas, mientras que el costo de una eventual importación podría ubicarse entre $us 5 y $us 15, dependiendo del país de origen y las condiciones del mercado internacional.
Ante esta perspectiva, la Cámara plantea acelerar la transición hacia una matriz eléctrica más diversificada, con mayor participación de hidroeléctricas, energía solar y eólica, para reducir gradualmente la dependencia del gas natural.
Sin embargo, Fanier considera que para atraer inversiones en energías renovables es necesario modificar las condiciones actuales del mercado eléctrico y generar incentivos que permitan que estas fuentes puedan competir.
También propone incrementar de manera gradual el precio interno del gas destinado a la generación eléctrica. Según explicó, esta medida permitiría incentivar nuevas inversiones y evitar que el país enfrente en el futuro un incremento abrupto de los costos de generación si debe recurrir a gas importado.
Países de la región avanzan hacia energías renovables
La experiencia de otros países de América Latina muestra distintos niveles de diversificación de sus matrices eléctricas. Paraguay genera prácticamente toda su electricidad con fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas, mientras que Uruguay supera el 95% de generación renovable.
En tanto, Costa Rica y Ecuador se encuentran alrededor del 90%, con una importante participación de la hidroelectricidad y aportes de fuentes como la energía eólica, solar y biomasa.
Estos casos pueden servir como referencia para Bolivia, que enfrenta una disminución de la producción de gas y busca reducir gradualmente su dependencia de este energético para la generación de electricidad.
WILMA CATARI
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP