
La crisis energética en Bolivia se ha vuelto estructural, marcada por una severa escasez de gasolina y diésel. El país requiere al menos 15 millones de litros diarios para garantizar la provisión nacional, pero los despachos resultan insuficientes.
El especialista en energías y combustibles de la Fundación Jubileo, Raúl Velasco, advirtió que la crisis se agrava por los bloqueos, la falta de divisas y el precio fijo del combustible, factores que limitan la capacidad del Estado para importar los volúmenes necesarios.
El departamento de La Paz es el ejemplo más evidente: esperar varios días y recorrer kilómetros de filas en estaciones de servicio se ha normalizado. Aunque se registran menos puntos de bloqueo, la población paceña continúa sufriendo el desabastecimiento de combustibles.
Velasco subrayó que el problema es estructural y requiere soluciones de fondo. Una de las prioridades del Gobierno debería ser ajustar el precio de los combustibles al mercado internacional y diseñar políticas de apoyo para mitigar los efectos de la crisis.
ÁNGEL LOZANO-RTP