
El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza, presentó su primer informe sobre las reservas internacionales y la situación fiscal del país, revelando un escenario económico crítico.
Espinoza advirtió que Bolivia estuvo al borde de una espiral hiperinflacionaria, resultado de 11 años consecutivos de déficit fiscal y del uso intensivo del oro para cubrir necesidades de liquidez del Estado. Informó que 6,6 toneladas de oro boliviano están pignoradas en bancos del extranjero, es decir, entregadas como garantía, y no resguardadas en bóvedas nacionales.
Las reservas en divisas también muestran un deterioro severo: cayeron de 709 millones de dólares en 2022 a apenas 50 millones, incrementando el riesgo de incumplir obligaciones externas y presionando la estabilidad cambiaria. Según el BCB, gran parte de las reservas en oro se encuentra en bancos de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, lo que evidencia una fuerte dependencia de un activo que no es líquido.
Espinoza remarcó que el Banco Central “ya no será la caja chica del Gobierno” y anunció que, junto al Ministerio de Economía, se implementará un nuevo marco fiscal para recuperar reservas, reducir el déficit y restablecer la estabilidad macroeconómica del país.
WILMA CATARI
PERIODISTA DEL SISTEMA POPULAR