
La única soledad que conoce The Strongest está en la cima del Torneo “Todos contra Todos”. Una punta que le pertenece tras vencer 2-1 a Gualberto Villarroel San José, en una jornada fechada el sábado 23 de agosto. El Tigre, el Decano, celebró a medias frente a una curva sur desolada. Bailó con la pelota sin bombos ni trompetas, pero no estuvo solo.
Los hinchas más fieles apoyaban la oreja contra las puertas metálicas del estadio Hernando Siles, intentando escuchar el eco de los botines, para sentir la emoción de las jugadas.
El partido, sin el alma de los hinchas, que enfrentó The Strongest ante GV San José fue consecuencia directa de los actos de su propia barra: La Gloriosa Ultra Sur. El pasado 3 de agosto, durante el encuentro contra Blooming (3-2), burlaron los controles de seguridad e ingresaron fuegos artificiales al estadio Hernando Siles. Atentaron contra sus propios jugadores y del equipo rival. La sanción seis compromisos a puertas cerradas.
Dos horas antes de este partido, un puñado de barras de La Gloriosa Ultra Sur 34 estaban rugiendo en las cercanías del estadio, mientras esperaban la llegada del bus del Tigre para mostrar compromiso y pedir disculpas luego de los líos internos con la dirigencia atigrada.
Esos cánticos, eufóricos, rebotaban contra las murallas. En el edificio de Laqfagal Farma Industria extendieron una enorme bandera aurinegra. Los colores oro y negro también resaltaban en el edificio Valeria, ambos visibles en el lado norte. Mientras, por las ventanas de los edificios se asomaban cabezas privilegiadas para presenciar el rodar de la pelota.
Antes del cotejo, se realizó un minuto de silencio por el fallecimiento del instructor de árbitros, Freddy Paita Aucatoma, remarcando el ambiente entristecido Pasada esta ceremonia, la voz cantante la llevaba el balón, mezclándose con las órdenes y los reclamos de los entrenadores:”¡Tu espalda!, ¡pero bájala de primera! ¡Ramaaallo, atento ahí! ¡Toda la vidaaa, carajooo!”
Los despejes largos parecían que iban a caer en la tribuna de Preferencia, donde alrededor de 30 periodistas estábamos dispersos. Otro tanto estaba en las cabinas de radio, también estaban los camarógrafos y los fotoperiodistas en el borde del terreno. El juego transcurría tranquilo, hasta que llegó el empate (1-1) de The Strongest sobre el final del primer tiempo.
Después del festejo, el árbitro Ivo Méndez (Santa Cruz) finalizó las acciones y desde el campo salió un:”¡Vamos Tigre, carajo!” Y la respuesta llegó de inmediato desde la tribuna:”¡Cállate mierda!”
–¿Quién está hablando?
–¿Quién está hablando?, increpó el defensor Adrián Jusino, antes de ingresar al túnel y dirigiéndose a los periodistas advirtió “lo voy a encontrar”.
-No son periodistas. ¡Todos afuera! ¿Vienen a apoyar o a joder? -decía Adrián Monje, dirigente del Tigre. Daba órdenes como si fuera un capataz.
Así, las acusaciones corrían de un lado a otro sobre los insultos tras finalizar el primer tiempo. Entre periodistas, coincidimos que el insulto vociferó de la parte superior de la tribuna del estadio Hernando Siles. ”Eran dos personeros de Fútbol Canal”, dijo un colega. “Allí había dos personas que no tenían credencial de prensa, desde antes estaban gritando”, agregó otro.
Durante el descanso, la tensión disminuyó, los periodistas fuimos reubicados en el sector butacas. A dos metros de nuestra posición, una hija pequeña junto a sus padres celebraban, las jugadas atigradas.
Y es que esa es la pasión por el fútbol. El partido transcurrió con nerviosismo, y con un segundo gol dudoso, que al final selló la victoria. No solo los pocos hinchas celebraban, sino también los periodistas hinchas, quienes fumaban, movían la cabeza como señal de desaprobación o abrían los brazos pidiendo una explicación. Después de todo, el Tigre nunca jugará solo.
Max Rodolfo Vino Arcaya