
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo, y el coordinador humanitario de las Naciones Unidas, Tom Fletcher, emitieron una alerta de emergencia solicitando una acción anticipada a escala global.
Según las proyecciones técnicas, el fenómeno climático alcanzará su punto máximo en diciembre, registrando un incremento de hasta 3,8 °C en la superficie del océano Pacífico. Según el digital EFE.
Esta magnitud situará al episodio fuera de las escalas de seguimiento empleadas durante las últimas cuatro décadas.
Afectaciones
Los impactos esperados abarcan sequías severas, lluvias torrenciales, inundaciones y olas de calor extremo que afectarán a América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico.
Fletcher advirtió sobre la gravedad de estas alteraciones meteorológicas, señalando que los efectos directos podrían aumentar la inseguridad alimentaria de hasta 50 millones de personas en las zonas de mayor riesgo.
Para hacer frente a esta amenaza, la ONU destinó 50 millones de dólares de su fondo de emergencias para ejecutar labores de apoyo y mitigación. Los recursos están dirigidos a 11 países potencialmente afectados, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
Asimismo, las autoridades del organismo realizaron una solicitud explícita para activar ayuda inmediata en América Central.
En el ámbito regional, las consecuencias del fenómeno ya se están manifestando.
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas por tormentas y vientos fuertes en múltiples provincias a causa del fortalecimiento del evento.
En paralelo, en Chile se observan precipitaciones postinvernales históricas, aluviones y granizadas asociadas al alza de la temperatura del océano.
Saulo enfatizó que las anomalías meteorológicas actuales se multiplicarán y desencadenarán nuevos eventos extremos a medida que el fenómeno adquiera mayor fuerza.
La acelerada alteración climática impone un reto inmediato para la capacidad de respuesta de los gobiernos y las comunidades vulnerables.
EFE