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Agroecología frente a las quemas: la propuesta para salvar los bosques en Bolivia

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Cada temporada de quemas, los incendios forestales vuelven a poner en jaque los ecosistemas de Bolivia, consumiendo miles de hectáreas de bosque primario y amenazando gravemente la existencia de flora y fauna endémica. Esta acelerada deforestación rompe los ciclos hidrológicos naturales y desencadena un proceso de desertificación que degrada las fuentes de agua dulce del país. Ante la constante pérdida de patrimonio natural, la búsqueda de alternativas productivas que reemplacen definitivamente el uso destructivo del fuego se ha convertido en una urgencia socioambiental ineludible.

Frente a esta crisis, la agroecología plantea el «chaqueo sin fuego», un método validado por el CIPCA en más de 200 hectáreas junto a 300 familias de la Chiquitania, Amazonía, Chaco, a las que se suma Palos Blancos desde 2016. La técnica consiste en trabajar sobre terrenos de barbecho cortando únicamente la maleza baja y arbustos menores para depositarlos sobre el piso, donde se degradan de forma natural generando materia orgánica. A diferencia de las quemas tradicionales que destruyen microorganismos y agotan la tierra en una década, esta práctica mantiene la humedad, extiende la fertilidad del suelo hasta por 40 años y protege el ciclo hídrico al conservar árboles en pie como la castaña, capaz de bombear cerca de 1.000 litros de agua diarios a la atmósfera.

Este enfoque se concreta mediante sistemas agroforestales de cultivos sucesivos, combinando productos anuales (arroz y maíz), bienales (yuca y banano) y perennes (café, cacao y cítricos). Aunque su efectividad está demostrada en la pequeña escala, su adopción en la agroindustria resulta más compleja debido al dominio del monocultivo y la maquinaria pesada. Asimismo, la deforestación circundante ha rodeado a estas parcelas sostenibles, convirtiéndolas en «islas» que sirven de último refugio a la fauna silvestre, lo que genera competencia por alimentos y provoca pérdidas de hasta un 30% en los cultivos debido a la presencia de roedores, aves y monos.

El principal freno para la masificación del chaqueo sin fuego radica en el esfuerzo físico inicial y la inversión de mano de obra que requiere el manejo manual del material vegetal, en contraste con la aparente inmediatez del fuego. No obstante, superar estas barreras es determinante para la seguridad alimentaria del país, puesto que el 61% de los alimentos de la canasta familiar proviene de la agricultura pequeña y agroecológica, un sector que depende de la conservación del suelo y el agua para seguir produciendo de manera sostenible.

Para dejar de contabilizar hectáreas calcinadas y proteger la biodiversidad boliviana, es imprescindible que el Estado a través del Gobierno, fortalezcan su compromiso mediante políticas públicas concretas. Se requiere canalizar financiamiento accesible, asistencia técnica constante e instalar parcelas demostrativas municipales que permitan a los productores comprobar los beneficios en el terreno. Un esquema de incentivos estatales que premie la reducción de la deforestación y estimule la producción libre de químicos permitirá transformar el modelo agrícola del país y resguardar sus ecosistemas estratégicos.

RAMIRO CHARCAS

PERIODISTA DEL SISTEMA RTP

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