
Tras dos meses de color, fe y tradición en La Paz, la feria de la Alasita cerró su ciclo este 15 de marzo con el esperado “remate”, un momento simbólico en el que las miniaturas encuentran nuevos dueños y se renuevan los deseos de prosperidad.
La celebración, dedicada al Ekeko, deidad de la abundancia y a los sueños en miniatura, volvió a llenar de esperanza a miles de visitantes que recorrieron los puestos buscando representar sus anhelos para el año.
Desde el Viceministerio de Cultura y Folklore de Bolivia, su titular, Andrés Zaratti, destacó que la fiesta de la miniatura y la abundancia se consolidó como una expresión profunda de la identidad boliviana. “Es una tradición que recorre todo el país e incluso llega al exterior”, señaló, subrayando cómo esta costumbre mantiene viva la cultura y el espíritu de esperanza que caracteriza a Bolivia.
YENNY TICONA
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP