
El senador Flávio Bolsonaro ha huido a Estados Unidos, según han confirmado a varios medios aliados del parlamentario. Incluso una fuente de la Administración Trump así se lo ha dicho a la agencia Reuters. La salida del país tiene lugar apenas 48 horas después de la jornada electoral. Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo Federal (STF), le solicitó el lunes que entregara sus pasaportes a la Policía por su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales. Sus documentos han sido invalidados, aunque tiene un pasaporte diplomático.
El senador tiene ciudadanía italiana desde 2023, según la cadena CNN Brasil. Eso le da derecho a contar con el pasaporte europeo, que no puede ser cancelado por las autoridades brasileñas.
Las dos hijas del parlamentario no acudieron este martes a los colegios a los que asisten en Brasilia. Habría salido con su esposa Fernanda y sus dos hijas rumbo a Florida. Según reconstruyó O Globo, sus amigos y asesores vieron a Flavio Bolsonaro furioso el lunes tras la medida judicial. Tuvo que grabar varias veces un video sobre el tema en las redes sociales por su nivel de nerviosismo.
Todo indica que está siguiendo los pasos de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien viajó a Estados Unidos tras negarse a reconocer su derrota frente a Lula en las elecciones presidenciales de 2022. Jair Bolsonaro acabó regresando a Brasil, pero posteriormente fue condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, vive en Estados Unidos, en donde recaló también para evitar comparecer ante la Justicia. Los Bolsonaro son aliados de Donald Trump, así que son bien recibidos en EEUU.
Flávio también dijo el domingo que las elecciones tenían que declararse nulas después de que el presidente Lula venciera en segunda vuelta por más de cuatro millones de votos. El lunes anunció que asumía como jefe de la oposición. Sin embargo, la posibilidad de acabar condenado le ha llevado a cambiar sus planes.
Dos causas judiciales en curso
Flávio Bolsonaro es investigado en dos causas judiciales, acusado por lavado de dinero, entre otros delitos. Su inmunidad expiraba en febrero, cuando finaliza su mandato como senador. La familia estaba preocupada, y denuncia una persecución por parte de De Moraes y el gobierno de Lula da Silva. Si hubiera sido elegido presidente, ese plazo se habría ampliado cuatro años más, durante todo su mandato al frente del Ejecutivo federal.
Una de las investigaciones se refiere a la solicitud de unos 24 millones de dólares a Daniel Vorcaro, propietario del ya desaparecido Banco Master. Necesitaba los fondos para financiar la película Dark Horse, sobre la trayectoria de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (PL). Flávio y Vorcaro están siendo investigados por corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas.
Según ha revelado The Intercept Brasil, el senador negoció la transferencia con el exbanquero para la producción de la película. El dinero se transfirió a un fondo en Estados Unidos vinculado al exdiputado Eduardo Bolsonaro, su hermano. Flávio niega cualquier irregularidad y afirma que la película biográfica solo cuenta con fondos privados obtenidos legalmente.
La otra investigación se centra en la relación del senador con su amigo Willer Tomaz. Al abogado le fue incautado el móvil durante la investigación sobre fraudes en la Seguridad Social y el análisis del dispositivo reveló movimientos financieros sospechosos. Fue en el marco de esta investigación cuando Moraes ordenó la entrega del pasaporte de Flávio Bolsonaro.
Según ha revelado UOL, los correos electrónicos obtenidos por la Policía Federal indican que Willer Tomaz compartía una cuenta bancaria con Flávio Bolsonaro. En uno de los mensajes, se señala al senador como «usuario principal», una autorización que, en la práctica, permite que más de una persona o empresa administre la cuenta y realice movimientos de fondos de forma conjunta. En un comunicado oficial, ambos negaron que compartieran la cuenta.
Willer posee la mayoría de las acciones de la empresa portuguesa Cathedral Holdings, única accionista de Rede Loto, la empresa que controla la casa de apuestas BestBet. Un reportaje de la revista Piauí reveló que Flávio era socio oculto de esta casa de apuestas.
(EL INDEPENDIENTE)