
Los brasileños acudirán a las urnas este domingo (4) para elegir al presidente de la República, gobernadores, senadores, diputados federales y diputados estatales. Cerca de 158,7 millones de electores están habilitados para votar, según la Justicia Electoral.

Las decisiones de los electores definirán quiénes ocuparán los cargos responsables de tomar medidas que afectan directamente la vida de la población en áreas como salud, educación, seguridad pública, transporte, infraestructura y economía.
Si hay segunda vuelta para elegir al presidente y a los gobernadores, se celebrará el 25 de octubre.
Cargo
Este año, los electores votarán por hasta seis candidatos: presidente de la República (y vicepresidente), gobernador (y vicegobernador), dos senadores por estado, diputado federal y diputado estatal —o distrital, en el caso del Distrito Federal—.
Las elecciones definirán la composición de los poderes Ejecutivo federal y estatal, y renovarán parte del Poder Legislativo a partir del 1 de enero de 2027. Los cargos del Poder Ejecutivo y los diputados tienen un mandato de cuatro años; los senadores, de ocho años.
Perfil del electorado
Las elecciones de 2026 reúnen al mayor electorado de la historia de Brasil. Del total de electores habilitados, 141.321.493 ya tienen sus datos biométricos registrados, lo que equivale al 89,01% del electorado, según la Justicia Electoral.
De acuerdo con el Tribunal Superior Electoral (TSE), hay 605,8 mil electores de 16 años y poco más de 1 millón de electores de 17 años, franjas etarias en las que el voto es optativo.
Candidatos
La contienda electoral también está marcada por el elevado número de postulantes. La Justicia Electoral registró cerca de 21 mil solicitudes de candidatura. Más de la mitad (11,7 mil) se concentra en las elecciones para las asambleas legislativas de los estados.
Para la Cámara de Diputados se postularon 7.803 candidatos.
Derecho al voto
El derecho al voto no siempre estuvo al alcance de todos los brasileños. A lo largo de la historia del país, diferentes grupos fueron excluidos del proceso electoral. Las mujeres, las personas analfabetas, las poblaciones indígenas y las personas de bajos recursos estuvieron, en distintos períodos, impedidas de participar en las elecciones.
Más recientemente, durante la ruptura institucional provocada por la dictadura militar, el voto y los derechos políticos sufrieron restricciones y se anularon candidaturas, en un contexto de elecciones indirectas para determinados cargos.
Las personas analfabetas recuperaron el derecho al voto en 1985. Los derechos políticos se consolidaron posteriormente con la Constitución Federal de 1988.
En este contexto, corresponde a la Justicia Electoral organizar el proceso electoral para garantizar el ejercicio del voto como pilar de la democracia brasileña.
En un material institucional de la serie Voto Limpio, el Tribunal Superior Electoral (TSE) define el voto como “la mayor expresión de la ciudadanía” y destaca que garantiza a la población el derecho a elegir a sus representantes para dirigir el país.
(AGENCIA BRASIL)