
La Justicia ratificó la sentencia contra los exprovinciales jesuitas Marcos Recolons y Ramón Alaix por encubrir los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Alfonso “Pica” Pedrajas Moreno (+). La Sala Penal Tercera del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba rechazó la apelación presentada por la defensa de ambos religiosos y confirmó el fallo emitido en septiembre de 2025, que los condenó a un año de privación de libertad.
La resolución fue celebrada por la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS), que la considera un precedente histórico en la lucha contra el encubrimiento dentro de las iglesias. “Es el fin del miedo al poder de la Iglesia”, afirmaron desde la organización.
La sentencia es de un año de reclusión en el penal de San Sebastián Varones. Aunque la condena no implica el cumplimiento efectivo de cárcel, los sobrevivientes sostienen que marca un precedente clave para frenar este tipo de delitos. Además, la sentencia obliga a los acusados a pagar costas judiciales al Estado y asumir la reparación civil integral para las víctimas una vez que la resolución quede ejecutoriada.
El Tribunal también recomendó ampliar las investigaciones contra otros posibles abusadores, cómplices y encubridores identificados durante el proceso judicial.
“La resolución es clara sobre el rol de encubridores que jugaron Ramón Alaix y Marcos Recolons. El holocausto que Alfonso Pedrajas hizo padecer a centenares de niños durante casi cuatro décadas no puede seguir esperando justicia. Instamos y exigimos que la Compañía de Jesús deje de presentar apelaciones descaradas. La justicia no puede seguir retardándose”, declaró el presidente de la CBS, Wilder Flores.
Los sobrevivientes calificaron el proceso como una batalla dura y extensa. Durante el juicio, la defensa de los exprovinciales intentó que el caso prescribiera.
El caso estalló en abril de 2023, cuando el diario español El País publicó el reportaje “Diario de un cura pederasta: ‘Hice daño a demasiados’”, basado en un cuaderno de 383 páginas escrito por Pedrajas. En ese documento, el jesuita confesó haber abusado sexualmente de al menos 85 niños y adolescentes, principalmente estudiantes del colegio Juan XXIII, entre las décadas de 1970 y 1980.
La investigación reveló además que miembros de la Compañía de Jesús conocían los hechos y encubrieron durante años los delitos del sacerdote.
La denuncia salió a la luz 14 años después de la muerte de Pedrajas y puso bajo la lupa a los clérigos que conocían los abusos. Tras más de dos años de proceso, el 2 de septiembre de 2025 el Juzgado de Sentencia Penal, Anticorrupción y Contra la Violencia Hacia las Mujeres No. 4 de Cochabamba dictó la condena, ahora ratificada en segunda instancia.
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