Logo800

Davos 2026: Encontrar nuevas vías de cooperación en un mundo fragmentado

Facebook
Twitter
WhatsApp
LinkedIn
Telegram
Email
Imprimir
Vista nocturna de la ciudad durante la 56.ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 21 de enero de 2026. /VCG

Nota del editor: Cynthia Guan es editora jefe de noticias económicas de CGTN. El artículo refleja las opiniones de la autora y no necesariamente las de CGTN.

El Foro Económico Mundial (FEM) de Davos de 2026 se desarrolló en un contexto de persistente tensión geopolítica, fragmentación económica y malestar social. Sin embargo, el tono dominante no fue de retirada, sino de reajuste. En discursos y conversaciones de alto nivel, los líderes volvieron a una convicción compartida: la cooperación sigue siendo indispensable, aunque sus formas deban evolucionar.

El presidente del WEF, Borge Brende, planteó una metáfora que resonó durante toda la reunión, señalando que los países y las empresas están “encontrando el camino como el agua” para avanzar en agendas comunes en tiempos de incertidumbre. 

La imagen es reveladora. En lugar de forzar los viejos canales de la globalización, los gobiernos y las empresas se están adaptando: sorteando obstáculos, forjando nuevos caminos y buscando conexiones pragmáticas donde las estructuras rígidas ya no sirven.

El presidente suizo Guy Parmelin reforzó este tema al enfatizar que la sociedad, la ciencia, la economía y la política deben trabajar de la mano. Su advertencia fue clara: cuando los desafíos se abordan de forma aislada, las soluciones son inevitablemente parciales. 

Desde la resiliencia económica hasta la cohesión social, Davos subrayó la necesidad de un pensamiento integrado y un compromiso a largo plazo en lugar de soluciones a corto plazo.

El mensaje de China, pronunciado por el viceprimer ministro He Lifeng, se centró directamente en el futuro de la globalización económica. Reconociendo sus imperfecciones, rechazó la idea de replegarse en un aislamiento autoimpuesto. En cambio, argumentó que la única vía viable para avanzar es el diálogo y la resolución colectiva de problemas para orientar la globalización hacia una dirección más equilibrada e inclusiva. Sus comentarios se alinearon con el impulso más amplio de China para expandir la demanda interna y, al mismo tiempo, abrir aún más los mercados, en particular en el sector de los servicios, y constituyeron una clara crítica a las guerras comerciales y al pensamiento de suma cero.

Mi conversación con la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en Davos fue sorprendentemente sincera. Cuando le pregunté qué requiere ahora una cooperación significativa entre China y Europa, me respondió: «No hay amor. Solo hay pruebas de amor ». Su argumento era inequívoco. En la fracturada economía global actual, afirmar valores compartidos es fácil; traducirlos en acciones es mucho más difícil. Para Lagarde, una verdadera colaboración significa lograr una relación estable, sostenible y equitativa en la práctica. Requiere plantear abiertamente temas delicados —precios, subsidios, subvenciones y desequilibrios estructurales—, en lugar de tratarlos como tabúes.

En definitiva, Davos 2026 no ofreció ninguna ilusión de que el mundo pueda simplemente regresar a una era de globalización más benigna. Lo que sí ofreció fue una comprensión más clara de lo que la cooperación exige ahora. Si la economía global realmente está “encontrando el camino como el agua”, entonces su rumbo dependerá de si los principales actores están dispuestos a demostrar, mediante decisiones concretas y responsabilidad compartida, que la cooperación sigue siendo no solo deseable, sino posible.

CGTN

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio