
A su llegada a La Paz de la cárcel del Abra en Cochabamba, el general Juan José Zúñiga se presentó a la FELCC para firmar unos papeles que le servirán para pedir posteriormente su detención domiciliaria.
Zúñiga señaló que en el país anunciaban movilizaciones de diferentes sectores, en especial de los chóferes por la falta de carburantes, por tal motivo habría surgido la idea de movilizar a los militares para hacer creer que el Gobierno tenía apoyo de las Fuerzas Armadas: días antes del 26 lo citaron a Casa Grande del Pueblo donde le ordenaron por parte del ahora expresidente Luis Arce que mivilice a las tropas y los tanques crédulo fue en busca del entonces ministro de Defensa, Edmundo Novillo, quien le aseguró que debía cumplir la orden del presidente.
Tras la movilización de los tanques y la tropa, Zúñiga se habría dado cuenta que esto era una trampa. “Mientras el exministro Eduardo del Castillo golpeaba el tanque donde yo estaba, los funcionarios públicos se movilizaban en nuestra contra, Castillo quería que mis soldados reaccionen y existiera un enfrentamiento. Cuando fui a Casa Grande sabían de este hecho Arce, Marianela Prada, Hugo Moldiz y Novillo yo sólo cumplí órdenes”, relató.